Patricia Ortega (Mamacruz) explora en 9 lunas los retos identitarios de un chico trans cuando descubre que está embarazado.
★★★½
Ángel el protagonista de 9 lunas es un chico trans, pero en los primeros minutos de la película no se menciona, no hay razón para hacerlo. Ángel parece vivir una vida normal y tranquila, feliz en una familia cariñosa y ruidosa, con amigos, salidas nocturnas, a punto de empezar un nuevo trabajo en un gimnasio… Es en esa entrevista cuando empiezan a aparecer detalles que nos hablan de la persona que antes era Ángel, la razón por la que llevaba tiempo sin trabajar y había puesto tanto esfuerzo en tener el cuerpo atlético que luce hoy.
Vive el momento soñado, y a punto de practicarse la histerectomía, de completar su transición, Ángel (emotivo viaje el que hace Zack Gómez-Rolls) descubre que está embarazado. Cuando llega a la consulta de su médico, se encuentra con el que fuera su antigua pareja cuando aún era Ángela. Todo se complica en su vida, y empieza su debate personal entre mantenerse como estaba o seguir adelante con el embarazo… porque siempre había querido ser padre, así, no, quizá… pero…
Lo bonito de 9 lunas es cómo plantea todo este reto entre la identidad y los sueños desde la luz, no hay conflicto con la familia. La familia (con María León, Kiti Manver), aunque sorprendida, le apoya sinceramente desde el minuto uno. Incluso su padre, un hombre esforzándose por deconstruirse, haciéndolo desde el corazón (un fantástico Jorge Sanz, divertido, tierno y muy sincero), acaba siendo su mayor apoyo.
El conflicto solo lo tiene el propio protagonista consigo mismo, luchando por salir de nuevo del armario en el que él mismo se había vuelto a meter cuando quiso salir de aquel en el que estuvo mucho tiempo encerrado. No quiere que le miren, que le señalen… Quiere pasar desapercibido como uno más, pero eso solo le encierra más, debe aprender a abrazar su diversidad, él el primero, porque, por suerte, su alrededor ya la había abrazado.
