Esto no es un capítulo largo. Es mucho más. Aída y vuelta le da la vuelta inteligente y divertida que no vimos venir a la mítica serie.
★★★★
¿Qué habría pasado si Aída hubiera seguido más años? La premisa de la que parte Paco León (acompañado en el guion por Fer Pérez) parecía sencilla, lo es, podrían haber tirado por la vía fácil de hacer un capítulo largo… Un retomar donde lo dejaron o un «10 años más tarde»… Y es así, de alguna manera, pero mucho mejor. Han aprovechado este reencuentro tan esperado por los fans de la serie original para enfrentarse abiertamente a lo que Aída supuso para ellos y para todos nosotros. Han aprovechado sus personajes dentro de la pantalla y los personajes que ellos mismos son a través de los ojos del público para reflexionar sobre el humor y sus límites, sobre la evolución que vive desde hace una década, sobre los peligros de la autocensura, sobre la necesidad a veces de ella… Sobre la empatía como posible límite al humor… Sobre cuándo, cómo y dónde se pueden hacer los chistes. Sobre la posibilidad (y necesidad) de resistencia de un humor punki, que nos revuelva un poco, que libere carcajadas…
Aída y vuelta es la grabación ficticia de un capítulo que nunca existió, pero podía haber existido. Es el capítulo del final de una temporada en la que todos se plantean la renovación. Habla de los miedos de ellos también. De los que viven momento dulce y tienen la posibilidad de rechazar una serie que les consume desde hace años; o los que no se pueden permitir eso. Habla de lo que la fama supone en la calle. Hay mucha autocrítica y mucho abrir los ojos. No son las historias de estos actores, pero sí lo son. Es una película divertida, inteligente y con mucho cine, pero sin olvidarse de dónde vienen, de esa serie que llegó a tener siete millones de espectadores.
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