Crítica de ‘Amor apocalipsis’: Enamorarse en mitad del colapso

Crítica de ‘Amor apocalipsis’: Enamorarse en mitad del colapso

Amor apocalipsis

Entre el absurdo y la melancolía, la cineasta Anne Émond reivindica el amor como último refugio en mitad de un mundo en crisis.

★★★

El sexto largo de la canadiense Anne Émond (el primero de sus trabajos que se estrena en nuestro país) es una adorable y muy marciana comedia romántica que reivindica la importancia de apostarlo todo a la esperanza incluso en los tiempos más sombríos y desalentadores que quepa imaginar. El protagonista de Amor Apocalipsis es Adam, un afable hombre de 45 años que regenta una perrera y que, aquejado por la depresión y el insomnio, vive en un estado constante de ansiedad ante el futuro de un planeta en el que se suceden las guerras, las pandemias y los desastres naturales. En un intento por encontrar consuelo a su angustia existencial, adquiere por internet una lámpara solar con supuestas propiedades terapéuticas. Lo que parecía una compra más acaba cambiándole la vida cuando, al contactar con el servicio de asistencia del fabricante, conoce a Tina, cuya voz le transmite una serenidad inesperada. Excéntrica y siempre sugerente, tan melancólica como, en última instancia, tierna y deliberadamente naíf, Amor apocalipsis resulta ser, en su concepción de distopía íntima, un film más cercano a las imaginativas y extravagantes fábulas sentimentales de Michel Gondry y Spike Jonze que a la comedia romántica convencional. La cosa va de celebrar, en fin, el amor como acto último de resistencia frente al vacío. El resultado es más que digno de ver.

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