Crítica de ‘Hermanos’: Mapa de una amistad

Crítica de ‘Hermanos’: Mapa de una amistad

Hermanos

Tras Chavalas, las hermanas Rodríguez Nicolás vuelven a mirar de frente las alegrías y los sinsabores de la juventud.

★★½

Con Hermanos, su segundo largometraje, Carol y Marina Rodríguez Nicolás firman una suerte de secuela espiritual de su película debut, Chavalas (2021). Si en su ópera prima seguíamos a cuatro amigas de la niñez que, pasados los años y habiendo optado por caminos vitales diferentes, se reencontraban en su barrio de siempre, en Hermanos asistimos al viaje iniciático de tres adolescentes del extrarradio cuya amistad se pone a prueba durante una noche de confrontaciones sociales y personales. Con la búsqueda del verismo por bandera, las cineastas (que esta vez firman conjuntamente el guion y la dirección de la cinta) demuestran, nuevamente, muy buena mano en la dirección de actores. Como en Chavalas, las Rodríguez Nicolás miran de frente a sus personajes, aproximándose con honestidad y sin ápice alguno de paternalismo a las aspiraciones, los problemas y las dudas existenciales de tres adolescentes empujados a lidiar con cuestiones de identidad y clase social. El problema surge cuando, dada su voluntad de film “concienciado”, la película lo apuesta todo al texto en detrimento de las imágenes, que nunca terminan de adquirir autonomía frente a un guion que se empeña en verbalizar cada conflicto. Y así, en su loable afán por resultar inspiradora, Hermanos acaba privilegiando la pedagogía sobre la sugerencia.

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