Tras su paso por la Berlinale y el Festival de Málaga, se estrena Iván & Hadoum, la bonita ópera prima de Ian de la Rosa.
★★★
Iván es un chico que trabaja de carretillero en una envasadora de Níjar, Almería. Hadoum trabaja con el resto de mujeres en las líneas de envasado, clasificando fruta, colocándola en cajas que luego Iván transporta y coloca en los distintos montones… unas van a Bélgica, otras a Francia… hasta el otro lado del Atlántico. Un trabajo a destajo, y a gritos para no perder un segundo, un trabajo alienante y agotador, muy físico, en el que Iván tiene posibilidad de ascenso, porque el dueño era muy amigo de su padre; Hadoum, en cambio, se está organizando con las otras mujeres para una queja colectiva.
En todo ese caldo, en ese contexto, el de los mares de plásticos en Almería, Iván y Hadoum se conocen y reconocen. Él es un chico trans al que su familia, y parece que casi el pueblo entero, aceptó siempre, la transición no es el conflicto, no hay oscuridad en eso; a ella, una chica de ascendencia marroquí, en cambio, en su familia no la aceptaban como es: libre. Cuando se reencuentran ella acaba de regresar al pueblo después de años fuera y pretender irse de allí pronto, él no ha salido de esa tierra entre el Mar Mediterráneo y el océano de invernaderos. Entre ellos, ambos en búsqueda de su propia identidad, surge una bonita historia de amor que saben no será fácil, que conllevará rechazo y miradas. A pesar de él haber sido siempre aceptado, y quizá por eso, le cuesta más dejarse ver en público con ella.
La suya es una luminosa y tierna y clásica de amor prohibido, con protagonistas no clásicos, pero en la que enfrentan ese odio, ese rechazo, en la que sacan fuerzas para seguir en su búsqueda y viaje personal, es una historia de amor de pareja y una historia de amor propio, de reconocerse en su cuerpo y en su identidad, en la de cada uno y entre los dos. De reconocer el uno en el otro esa ternura y empatía que es necesaria para mover el mundo.
De la Rosa, que venía de dos celebrados cortos Víctor XX y Farrucas, y trabajó en Veneno, La chica invisible o Vestidas de azul, mira con mucho cariño a esos personajes, interpretados con naturalidad por dos debutantes (Silver y Herminia Loh), y que se mueven en ese lugar lleno de luz, al que saca mucha belleza. Las playas y calas, las extensiones infinitas de telas blancas…
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