Crítica de ‘Los músicos’: Armoniosa comedia sobre el poder de la música

Crítica de ‘Los músicos’: Armoniosa comedia sobre el poder de la música

los musicos

Los músicos es un homenaje a la música clásica con todas sus complicaciones y egos; y, además, una historia sobre el duelo y la creación artística.

★★★

Tras la muerte de su padre, la rica y triste heredera Astrid (Valérie Donzelli desplegando encanto) se obsesiona con llevar a cabo el sueño de su padre: reunir cuatro Stradivarius y organizar un concierto único en el mundo. Su padre había conseguido tres y cuando ella encuentra el cuarto, convence a la junta y a su hermano en pagar 10 millones de euros por él, pese al complicado momento que viven las empresas familiares. Ella está convencida de que recuperarán la inversión. Una vez tiene los instrumentos, necesita a quienes los toquen y reúne a cuatro prodigios de egos tan inmensos como sus talentos. El conflicto arranca ahí, en una comedia a continuación que va siguiendo más o menos por todos los lugares esperados, pero de una forma armoniosa y melódica, sin estridencias, sin sorpresas, agradable y suficientemente entretenida. 

El director Grégory Magne, que ya había indagado en el sentido del olfato en Perfumes, aprovecha en Los músicos para ir más allá del oído y celebrar el poder conmovedor y hasta curativo de la música frente al duelo, por ejemplo, que arrastra el personaje de Astrid o la frustración del otro protagonista, el director y compositor (interpretado por un siempre genial Frédéric Pierrot) Charlie Beaumont que será el encargado de domar y conducir los egos de los cuatro artistas; por cierto, actores y músicos también, una elección consciente de Magne para darle a la música la importancia y espacio necesarios.

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