Crítica de ‘Maldita suerte’: Los esforzados sudores de Colin Farrell

Crítica de ‘Maldita suerte’: Los esforzados sudores de Colin Farrell

maldita suerte

Después de las estupendas Sin novedad en el frente y Cónclave, Edward Berger no convence en Maldita suerte, ni con la ayuda de Colin Farell.

★★½

En sólo dos años el director alemán Edward Berger se ha elevado al Olimpo de grandes directores y guionistas de Hollywood. Un Oscar por su adaptación de Sin novedad en el frente. Y otras tres nominaciones (mejor película y mejor película internacional para la misma y mejor película para Cónclave), más una buena taquilla (el timing con el Papa ayudó) para Cónclave han hecho de él un nombre que se rifan los estudios y al que le deben de estar lloviendo las ofertas, y justo por eso es más difícil de entender por qué aceptaría adaptar otra novela (de Lawrence Osborne) con guion ajeno (de Rowan Joffe, El americano, 28 semanas después…) a la pantalla. Una producción de Netflix (que sólo estrenan brevemente en cines pensando en que llegarán a premios) que no escatima en nada, quizá fue eso, tener vía libre en presupuesto para darse un banquete de excentricidades en Macao… ¿quizá? El caso es que esta historia de redención de un adicto al juego, mentiroso y delincuente no consigue enganchar en ningún momento y se alarga y redunda sin ninguna sutileza sobre ese hombre que se ceba a sí mismo para llenar un vacío existencial sino de los tiempos.

Colin Farrell, gran actor, da todo de sí y suda de lo lindo. Su interpretación es lo mejor de la película.

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