Crítica de ‘Núremberg’: El horror que se repite

Crítica de ‘Núremberg’: El horror que se repite

Nuremberg

Núremberg es una película histórica que habla de hoy.

★ ★★

El pasado 20 de noviembre se cumplieron precisamente 80 años del comienzo de los juicios de Núremberg en los que se acusó a los líderes nazis de crímenes contra la humanidad por las atrocidades que cometieron antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Los días previos al primero de esos juicios y los primeros días del proceso en sí es en los que se centra la película de James Vanderbilt, basada a su vez en el libro de no ficción El nazi y el psiquiatra, escrito por Jack El-Hai a partir de la relación entre el médico militar Douglas Kelley y los 22 encausados, pero sobre todo focalizando en su relación con el más relevante de todos, Hermann Göring.

La tarea de este médico era mantener con vida a todos ellos, que no decidieran quitarse la vida antes de los juicios y, mientras, él quería entender por qué, cómo llegaron a idear y ejecutar esos planes de limpieza étnica. Su plan real era entender la naturaleza del mal, por qué, cómo.

Rami Malek interpreta al psiquiatra, Russell Crowe, a Göring. Entre los dos, en sus conversaciones, está el corazón de esta película que hablándonos de los horrores cometidos hace más de 80 años nos recuerda los que están ocurriendo hoy día en varias partes del mundo. Ese es el principal valor de Núremberg que, sin embargo, acaba desaprovechando su idoneidad y relevancia ante cierto convencionalismo y falta de brillantez más allá del propio Crowe henchido (literal y figuradamente) en ese papel que para nada glamuriza o banaliza.

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