Crítica de ‘Pizza Movies’: Contra la cinefilia triste

Crítica de ‘Pizza Movies’: Contra la cinefilia triste

Pizza Movies

Una cálida reivindicación del cine popular y compartido frente al elitismo cultural y el cinismo contemporáneo.

★★★★

Tras transitar, durante años, los márgenes de la comedia más libre y del delirio meta-artístico con películas, series, podcasts, libros y toda clase de artefactos inclasificables, el director de Algo muy gordo (2017) firma con Pizza Movies su trabajo más accesible, luminoso y emocionalmente transparente hasta la fecha. La película, escrita junto a Carlos de Diego (su co-guionista habitual) y Desirée de Fez (crítica de cine, además de pareja sentimental del director), parte de una idea hilarante: una crítica de cine agotada de la precariedad, del elitismo cultural y de la obligación constante de intelectualizar las imágenes decide abrir, junto a su pareja, una pizzería temática consagrada al amor por el cine popular. Lo que sigue es una comedia romántica de aroma deliberadamente naif, tan entrañable y tierna como excéntrica, que, tomando como referentes el humanismo clásico de Capra y Cukor y el entusiasmo artesanal de Rebobine, por favor (2008), reivindica el placer colectivo de ver películas sin snobismos ni afectación mediante. Berto Romero y Judit Martín, magníficos ambos, ponen cuerpo a una suerte de versión castiza y desastrada de las grandes parejas screwball de otro tiempo en una película que, si bien en su arranque parece adherirse a los moldes de la comedia urbana contemporánea, va desplazándose poco a poco hacia territorios más extraños, juguetones y hasta ligeramente surrealistas. Marca Padial.

© REPRODUCCIÓN RESERVADA