Crítica de ‘Renoir’: Una mirada inocente y mágica del duelo

Crítica de ‘Renoir’: Una mirada inocente y mágica del duelo

renoir

Después de Plan 75, en Renoir, la japonesa Chie Hayakawa sigue reflexionando desde el duelo desde otro tiempo y otro punto de vista.

★★★½

Estrenada en competición oficial en el Festival de Cannes de 2025, Renoir es la historia de Fuki (una maravillosa Yui Suzuki, una actriz natural), una niña de 11 años con una imaginación desbordante que le ayuda a sobrellevar el, en general, complicado paso a la adolescencia y, además, hacerlo mientras su padre se muere de cáncer y su madre sobrelleva como puede toda esa crisis (con la carga doméstica, la carga económica, la soledad…).

Si en su anterior celebrada película, Plan 75 (2022), la directora Chie Hayakawa nos llevaba a un futuro cercano en el que el problema del envejecimiento de la población japonesa se solucionaba con muertes asistidas; aquí nos conduce al pasado, años 80 (ya que se inspira emocionalmente en su propia infancia), para hablarnos también de muerte y, sobre todo, de otras crisis sociales y existenciales: el duelo y la soledad. Cambia el tono distópico casi de ciencia-ficción por una fábula, una fantasía llena de guiños mágicos que nacen del punto de vista elegido: la mirada inocente y vibrante de esta joven protagonista que encuentra imaginativas formas de superar la enfermedad de su padre, la ausencia de la madre y la falta de explicaciones.

Desde la contención y una sensibilidad luminosa, nos conduce por momentos incluso oscuros, pero no cae en ellos ni se deja atrapar por una intensidad que lastre la bonita mirada sobre ese momento de cambio y esa manera única, repleta de enfrentadas emociones, de navegar por la muerte de alguien tan importante.

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