Crítica de ‘Sorry, Baby’: Deslumbrante debut para renombrar el trauma

Crítica de ‘Sorry, Baby’: Deslumbrante debut para renombrar el trauma

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Ya lo dijo Julia Roberts sobre el escenario de los Globos de Oro: vayan a ver Sorry, Baby.

★★★★

“A Agnes le pasó algo malo. Pero la vida sigue, al menos para todos los que la rodean”. Esa es la sencilla sinopsis de la deslumbrante Sorry, Baby, opera prima de Eva Victor. Conocida (poco) hasta ahora por sus cómicos sketches en redes sociales, ella misma escribe, dirige y protagoniza la película que califica como “una historia muy personal”. Ella misma es Agnes, estudiante de posgrado en una universidad rural en la que también ha empezado a dar clases, vive en una casa aislada y lleva una rutina aparentemente aburrida en un pueblo desierto, en la que parecen perseguirla solo los recuerdos de un incidente del pasado que vamos descubriendo poco a poco, en flashbacks a ese momento: la violación perpetrada por su tutor y profesor, una persona en la que confiaba plenamente y admiraba abiertamente.

Victor consiguió el premio al mejor guion en el Festival de Sundance de 2025 donde se estrenó mundialmente y fue comprada por A24 (por ocho millones de dólares, una de las grandes adquisiciones del año pasado), lanzándose como una de las películas del año, un debut diferente y especial en el que la cineasta ha encontrado una nueva forma y tono de hablar de la violencia sexual y, sobre todo, de sus consecuencias. Un guion que (casi) todo el mundo esperaba se colara entre los nominados de los Oscar este año, pero ya le llegará el momento a Victor.

Con Sorry, Baby demuestra una madurez, sensibilidad y empatía que es difícil ver y más en historias como esta. El manejo del tono que tiene en un drama así es tan delicado y aparentemente sencillo que te va llevando, entre bromas, ironías y ternura, de la oscuridad a la luz sin darte cuenta. Del dolor a una sanación que tarda en llegar y en la que, como explica el filme, cada una encuentra su camino y su forma de hablarlo. La película es el intento y esfuerzo deliberados por encontrar otro lenguaje, otras formas de nombrar, hablar y sufrir el trauma. De la boca de Agnes no sale nunca la palabra violación, y no pasa nada, consigue su forma de sobrellevarlo, salir del lugar oscuro, gracias a su amiga, a una nueva pareja, incluso a un desconocido.

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