Crítica ‘El drama’: Reventar la comedia romántica desde dentro

Crítica ‘El drama’: Reventar la comedia romántica desde dentro

El drama

Kristoffer Borgli (Sick of Myself, Dream Scenario) se atreve en El drama con la comedia romántica para desmantelarla con dos grandes estrellas de Hollywood.

★★★★

Ver El drama después de haber sido testigos involuntarios de la la omnipresente y martilleante promoción que hicieron juntos Robert Pattinson y Zendaya durante semanas aún no sé si es bueno… o malo. Quizá es bueno, porque esa promoción pastelosa y tiktokera ha conseguido llevar el foco hacia algo aparentemente superficial y de brilli-brilli justo lo contrario a lo que esta película es. Y qué alivio que así sea. El noruego Kristoffer Borgli que saltó a la fama cinematográfica con la brillante y cínica Sick of Myself y se reconfirmó incluso fuera de su país con Dream Scenario, ha conseguido mantener casi intacto su toque oscuro, satírico y crítico en lo que parecía una dramedia romántica al uso con dos grandes estrellas de Hollywood, vamos, una doom-rom de manual (lean a la genial Marita Alonso sobre este nuevo subgénero en su columna de BEST MOVIE junio, por cierto).

Pattinson y Zendaya interpretan a una pareja aparentemente idílica, su primer encuentro fue casi de película, como ellos mismos explicitan, su primera cita, también, y los dos años siguientes de relación hasta el momento en el que se sitúa la película a una semana de su soñada boda, también lo han sido: risas, buen sexo, complicidad, bromitas, belleza, piso bonito… Todo es maravilloso hasta que en la última cena de prueba del banquete, junto a otra pareja de amigos (divertidísima Alana Haim y Mamodou Athie), juegan a que cada uno cuenta lo peor que ha hecho en su vida, un drinking gam como otro cualquiera en el que nadie nunca debería decir la verdad… salvo si llevas alcohol de más. Lo que uno de los dos protagonistas revela hará estallar la perfecta pareja y de paso le dará un buen repaso a la hipocresía de la sociedad americana (o cualquiera occidental), metiéndose con temas que a priori jamás entrarían en una comedia romántica, ni siquiera en un dramón romántico. Porque el drama puede ser otro. Uno mucho más oscuro. Borgli revienta el género desde dentro y lo hace utilizando a dos estrellas. Aunque no sea redonda, ya es muchísimo, divertida, provocadora y sexy.

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