Crítica ‘Esa cosa con alas’: Una lúgubre alegoría del duelo

Crítica ‘Esa cosa con alas’: Una lúgubre alegoría del duelo

Crítica de 'Esa cosa con alas', debut en el largometraje del cineasta inglés Dylan Southern que llega a los cines el viernes 31 de octubre.

★★

Tras la repentina e inesperada muerte de su esposa, un joven padre (Benedict Cumberbatch) lucha por asimilar la pérdida y poco a poco comienza a perder contacto con la realidad, mientras una presencia aparentemente maligna lo acecha en los rincones oscuros del apartamento donde vive con sus dos hijos pequeños. El cineasta británico Dylan Southern debuta en el largo de ficción con una adaptación de la novela de Max Porter cuyo potencial misterio se agota rápidamente por el uso y abuso de metáforas trilladas y subrayados evidentes. A favor de Esa cosa con alas juegan la poderosa interpretación de su desquiciado y frágil protagonista, principal bastión del conjunto, y una sombría propuesta estética que remite al gótico, aspirando a envolver el relato en un enigmático y desasosegante halo nebuloso. Que el resultado de todo ello sea tan profundamente irregular se debe, en última instancia, a una puesta en escena que alterna determinadas decisiones de narrativa visual elegantes e inteligentes con otras muchas facilonas y redundantes, tendentes al melodramatismo y al simbolismo más obvio. Un drama psicológico sobre el duelo cuyas pretensiones alegóricas, en fin, habrían ganado en efectividad abrazando un mayor cripticismo.

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