Crítica ‘La sabana y la montaña’: Resistencia colectiva frente al capitalismo neoliberal

Crítica ‘La sabana y la montaña’: Resistencia colectiva frente al capitalismo neoliberal

Crítica de la película 'La sabana y la montaña', del cineasta portugués Paulo Carneiro, que se estrena este 31 de octubre en cines españoles.

★★★½

En Covas do Barroso, un pequeño pueblo del norte de Portugal, los habitantes descubren que la empresa británica Savannah Resources planea abrir, a pocos metros de sus hogares, la mayor mina de litio a cielo abierto de Europa. La noticia despierta su insurgencia: unidos, deciden defender su territorio y expulsar a la compañía. Ficcionando un acontecimiento real que terminaría convirtiendo a esta aldea portuguesa en un símbolo de lucha, el cineasta Paulo Carneiro firma en La sabana y la montaña un hermoso film minúsculo, deliberadamente rudimentario, cuya apuesta por una estética de la resistencia da muestra del absoluto compromiso del cineasta con la causa retratada: esta es una película del pueblo, sobre el pueblo y para el pueblo, parece querer decirnos su autor, hecha con las manos y el corazón, que toma prestados determinados códigos del western para, subvirtiéndolos, desterrar la idea del “héroe individual”: el sujeto aquí es la comunidad misma, siendo su organización, sus tensiones y su dignidad las que se erigen, en fin, como auténticas protagonistas del relato. En este sentido, La sabana y la montaña, que se mueve en la difusa frontera entre la ficción y el documental –son los propios miembros del pueblo quienes dramatizan los acontecimientos reales–, conecta con otras excelentes películas políticas recientes como La fábrica de nada (Pedro Pinho, 2017) o Bacurau (Kleber Mendonça Filho, Juliano Dornelles, 2019), relatos que sitúan en su centro no solo temático, sino también formal, la cuestión de la resistencia colectiva frente al capitalismo neoliberal. Un ejercicio que concibe el cine, en fin, como auténtica herramienta de emancipación simbólica.

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