Crítica ‘Sorda’: Una de las películas españolas del año

Sorda

★★★★

Ganadora en Berlín y en Málaga, Sorda es y va a ser una de las películas españolas del año y merece serlo.

Ángela (Miriam Garlo) es una mujer que se quedó sorda de niña, quizá por alguna medicación, que vive muy tranquilamente en una casa en un pueblo pequeño, con su novio (Álvaro Cervantes), oyente, que se comunica sin problema en lenguaje de signos. Ella trabaja en un taller de alfarería. Trabaja con sus manos, tocando, oliendo, sintiendo. Hay algo deliberadamente sensorial en Sorda, la ópera prima de Eva Libertad, y en la vida de Ángela.

La película arranca cuando los dos se acaban de enterar que van a ser padres. Están felices. Pero a lo largo del embarazo y según el parto se acerca, a los miedos habituales de cualquier mujer y pareja se añaden las ansiedades que vive como mujer sorda, todas las inseguridades y complicaciones y limitaciones externas parecen volverse montañas.

La idea del filme nació precisamente de Eva Libertad preguntándole a su hermana por esas ansiedades y miedos a la hora de ser madre. Miriam le devolvió una lista de dos páginas. Y todas ellas aparecen recogidas en este brillante, empático y emotivo debut en el que, a medida que avanza el filme, nos va colocando en los distintos lugares de la historia. En lugares a veces incómodos, obligados a desterrar una mirada condescendiente.

La escena del parto es absolutamente sobrecogedora, terrorífica casi, pocas escenas tan intensas y emocionales veremos este año en cualquier cine. El trabajo de Miriam Garlo también es de los que seguiremos hablando durante meses.

Las complicaciones de la maternidad, los miedos, las inseguridades, los deseos se extienden aquí y nos llevan a lugares que ni nos hemos planteado. La culpa está, además, en otro lugar. ¿Y si la niña es sorda? ¿Se sentirán aliviados madre sorda, padre y abuelos oyentes? ¿Necesitará más ayuda para cuidarla? La frustración como madre parece ser aún más profunda para Ángela, que parece sentir que no poder escuchar a su hija le impide saber cómo calmarla, cómo reconfortar a su hija. Ver que los demás se olvidan de signar a su hija… Que todo lo que ha pasado en su vida se repite… El miedo a que su hija oyente se acaba aburriendo de un entorno de signos, como ha visto en otros hijos de amigas.

Muchas problemáticas que se suman y por las que Libertad nos va conduciendo con cariño y la distancia suficiente. Es este un bello, emotivo y sensorial retrato de una maternidad que demanda una mejor comunicación entre todos.

Sorda es un punto de encuentro, es una película llena de luz, que no nació con intención de ser referente, pero que resulta serlo sin dejarse por el camino una visión cinematográfica, la historia que querían contar, manteniéndose fiel a sus personajes, mirando a una mujer que no es perfecta en absoluto, que puede hasta caer mal en determinados momentos. ¿Y por qué iba a serlo? Es una mujer llena de contradicciones, muy real, sin serlo. Es muchas mujeres.

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