Crítica de ‘Hugo 24’: la urgencia de un sistema que no espera a nadie

Crítica de ‘Hugo 24’: la urgencia de un sistema que no espera a nadie

Hugo 24

En un barrio de Madrid, una cuenta atrás de 24 horas convierte la vida de un joven en una carrera desesperada contra un desahucio inminente. Hugo 24 intenta condensar en un solo día la violencia silenciosa de la precariedad contemporánea.

★★★

Hugo 24 se construye sobre una premisa tan sencilla como agotadora: 24 horas para evitar un desahucio. Ese marco temporal, que en otras películas funcionaría como motor de tensión, aquí acaba siendo más bien una presión constante que no siempre encuentra válvula de escape narrativa. Luc Knowles apuesta por el vértigo del día límite, pero lo interesante no es tanto el “qué pasará”, sino el retrato de un sistema que ya ha decidido el destino de sus personajes antes de que empiece la historia.

La película acierta cuando se apoya en la fisicidad del barrio. Tetuán no aparece como decorado, sino como un espacio vivo, contradictorio, donde la rutina y la urgencia conviven Luc Knowles apuesta por un Madrid reconocible desde el inicio, abriendo la película con un recorrido por distintos barrios que ancla la historia en una geografía concreta, casi opuesta al enfoque de su anterior trabajo, Libélulas, donde las protagonistas habitaban un no lugar más abstracto y deslocalizado. Aquí, en cambio, hay una sensación de observación casi callejera que radica en la elección de una realización muy cercana al documental. 

Arón Piper sostiene el peso del relato con una interpretación contenida, más efectiva en lo que sugiere que en lo que expresa. Su personaje funciona precisamente porque no está completamente definido: es impulsio y vulnerable pero sin caer en el victimismo . A su lado, Marco Cáceres evita que la película se vuelva demasiado solemne. Entre ambos, la amistad longeva y real que comparten los actores se filtra de en la pantalla, siendo auténtica sin llegar a contaminar la ficción ni ser autoreferencial.

La precariedad económica, la familia rota, la violencia estructural, la falta de futuro… el guion insiste en acumular conflictos pero a veces en forma de capas que se superponen sin demasiado aire entre ellas. Aun así, Hugo 24 deja momentos de autenticidad notable cuando se concentra en lo cotidiano.

No es una obra completamente redonda, pero sí una que entiende bien el contexto que retrata. 

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