Hablamos con Fernando González Molina sobre Cronos, o el retrato de la respuesta policial que siguió a los traumáticos atentados terroristas que golpearon Barcelona y Cambrils. Enric Auquer, Diana Gómez y Mónica López son sus protagonistas.
Barcelona, 17 de agosto de 2017. Una furgoneta atropella a decenas de ciudadanos y turistas que, en una soleada tarde, paseaban por La Rambla, una de las vías peatonales más transitadas del mundo. El caos se apodera del centro de la ciudad, y el desconcierto inicial se convierte inmediatamente en puro pánico. Vienen a la cabeza los atentados de París, Niza, Berlín, Londres y Estocolmo. Los Mossos d’Esquadra atan cabos tras la explosión del día anterior en una vivienda de Alcanar y, conscientes de que el terror yihadista acaba de golpear el corazón de Barcelona, activan el dispositivo Cronos, cerrando accesos a la ciudad para capturar al conductor que ha dejado un reguero de sangre y varias víctimas mortales. En su huida, Younes Abouyaaqoub matará a un joven para robarle el coche. Y más: la madrugada siguiente, otros miembros de la misma célula terrorista atacan el paseo marítimo de Cambrils, asesinan a una mujer y hieren a otras personas. El resultado: 16 muertos, más de 130 heridos y los terroristas abatidos.

Nueve años después llega a las salas una película que ficciona los hechos y que nace de la exhaustiva investigación que llevaron a cabo Nacho Carretero y Arturo Lezcano para el documental 800 metros. Está firmada por Fernando González Molina (Mi querida señorita) y escrita por Alberto Marini (El 47), y se centra en la respuesta de la policía autonómica catalana en las horas siguientes al atentado.
Hablamos con el director y la primera cuestión es obligada: ¿ha pasado el tiempo suficiente? “También dudé, pero creo que sí”, confiesa Fer González Molina. “Mi prioridad era que Cronos no pudiera ser usada como arma ideológica. No sólo no escarbar en lo morboso, tampoco íbamos a dar respuestas ni a posicionarnos. Ofrecemos un retrato de personajes tridimensionales, vulnerables, alejados de los del cine de acción”, apunta.
En ese sentido, cabe aplaudir la forma elegida para filmar esos eternos segundos del atropello múltiple.
Tres miradas a la tragedia
La película se estructura a modo de retrato poliédrico con tres focos narrativos: el primero, desde el punto de vista del personaje de Enric Auquer (Ravalear), inspirado en Jordi Rodón, jefe de la Unidad Regional de Reacción y Dispositivos. El segundo, desde la perspectiva de una agente de Ripoll, interpretada por Mónica López (Rapa), que resume la consternación de los vecinos al darse cuenta de que los asesinos eran jóvenes de su comunidad.

“Ello representa un shock: ¿cómo es posible que los culpables sean chicos que han crecido aquí, hablan catalán y están integrados? Quizás era la trama más delicada y debíamos tener cuidado de hasta dónde llegábamos, sobre todo por las consecuencias sobre el pensamiento y la convivencia ante el dolor, aunque al final sí tratamos de abrir un camino de luz”, cuenta el cineasta.
Y el tercero, desde la mirada de la jefa de prensa de los Mossos, a la que da vida Diana Gómez (Valeria) en un rol inspirado en Patrícia Plaja, responsable de la aplaudida comunicación a la ciudadanía minuto a minuto en unas horas más que tensas, y que da interesantes apuntes sobre la batalla política por el relato en un momento convulso, en pleno Procés y con el referéndum de independencia convocado para mes y medio más tarde.
“Hubiera sido demasiado naíf no hablar de cómo, a veces, se instrumentalizan las desgracias en pos del interés político”, razona un González Molina que contó con asesoramiento de quienes vivieron de cerca todo aquello. De hecho, en el metraje aparecen decenas de policías que actuaron el fatídico día. Quien no participó es, justamente, el único que en el filme mantiene nombre y apellido reales: José Luis Trapero, major de los Mossos, interpretado, y bordado, por Pablo Derqui (Su majestad)
“No cambiamos su identidad porque es alguien enormemente relevante y con una imagen icónica. Durante la respuesta al atentado y en lo que vino después”, afirma el director.
Rodada en los reconocibles lugares en que sucedieron los hechos (“No disfruté demasiado, porque cortar Plaça de Catalunya o partes de La Rambla era tal follón…”), y con más de una cuarentena de actores con líneas de guion, en el filme brillan especialmente Xavi Sáez (La casa de papel) o un David Menéndez (Creatura) que impresiona en la escena del ataque a Cambrils.
Cronos, en definitiva, revive hechos traumáticos para los barceloneses desde un respeto absoluto, y supone un reto para alguien acostumbrado al éxito: “Tras 3 metros sobre el cielo pude haber hecho muchas películas juveniles, y tras Palmeras en la nieve, 20 romances de época. Pero rodar Mi querida señorita, que busca contar algo importante, o Cronos son desafíos, y abordarlos me pone mucho”, remata.