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Michel Franco estrena ‘Dreams’, con Jessica Chastain: “Esto es una historia de amor: los dos personajes se quieren y también los dos países, EE UU y México”

En ‘Dreams’, el cineasta mexicano Michel Franco y la estrella de Hollywood Jessica Chastain se unen de nuevo para contar una historia de amor que sirve como espejo a la compleja y dura relación de EEUU y México. Hablamos con ellos. 

Fueron sus respectivos agentes quienes pensaron que el director mexicano Michel Franco y la estrella de Hollywood Jessica Chastain formarían una buena pareja artística. Desde Después de Lucía (2012), él ha ido construyendo una sólida carrera, celebrada en festivales como Cannes o Venecia, en la que su mirada provocadora expone temas actuales y controvertidos desde un estilo seco y muy particular. Nuevo orden (2020) fue la película por la que la actriz de El árbol de la vida conoció su cine y se quedó impresionada. “Este tipo tiene mucho que decir’, pensé al verla, y, además, no tiene miedo a decirlo como quiere. Michel se arriesga mucho y yo quiero acercarme a cineastas que estén dispuestos a correr riesgos… y cada vez es más difícil encontrarlos en EEUU”, decía Chastain el pasado mes de febrero en la Berlinale, donde estrenaron su segunda película juntos, Dreams.

Dos años antes, la película que les unió fue Memory, doloroso retrato de la demencia y el trauma de los abusos, en el que, a diferencia del resto de sus filmes, Franco encontraba una mirada empática entre los personajes encarnados por Chastain y Peter Sarsgaard. Para ella, la película fue un riesgo, llegó al set sólo una semana después de ganar su Oscar por Los ojos de Tammy Faye y tuvo que comprarse su propio vestuario y peinarse y maquillarse cada día en el rodaje. Pero probablemente por esa cercanía y compromiso que, a dos semanas de empezar a rodar, el cineasta mexicano le propuso a la actriz otra película, una en la que llevaba pensando años: la imposible historia de amor entre una mujer americana rica y un inmigrante mexicano sin papeles. 

Producida por la propia Chastain, ambos saltaron casi directos al rodaje de Dreams eludiendo las huelgas de Hollywood porque Franco no pertenece al sindicato, y de nuevo la actriz se vio metida en una experiencia muy alejada a la habitual maquinaria de la Meca. “Si para Memory me tuve que ir a comprar la ropa, aquí tiramos de mi propio armario, el diseñador de vestuario eligió algunos trajes míos que a lo mejor reconocéis de alguna alfombra roja”, se ríe. Pero, en realidad, usar su propia ropa le supuso un problema al principio porque necesitaba distanciarse de ella. “No me parezco nada a ella, conozco su mundo desde hace unos años, pero yo no vengo de un entorno privilegiado, al contrario, durante mi infancia, en muchas ocasiones mi madre se las tuvo que ingeniar para conseguir comida. Por eso tuve que esforzarme mucho con Jennifer para que fuera completamente ajena a la experiencia de los inmigrantes, ajena a la disparidad de riqueza, clase y poder, pero a la vez ella sintiera que es una persona realmente buena que aporta a la comunidad”.

Jennifer es su personaje, hija de una familia rica de San Francisco, mecenas del arte, que conoce a Fernando (interpretado por el primer bailarín del American Ballet, el mexicano Isaac Hernández) en la compañía de ballet con la que colabora económicamente y comienzan una relación apasionada y secreta que para él podría ser una legalización de su situación y, para ella, es una salvación emocional. “Su padre la trata como fuera si una mascota, ‘mi hermosa hija Jennifer’, le dice, nunca la reconoce los logros a diferencia de lo que hace con su hermano, y ella ni siquiera es muy consciente, pero repite el patrón con Fernando”, cuenta Chastain.

En un momento dado, él es deportado a México y en esa especie de ceguera en la que vive Jennifer la forma que ve de ayudarlo es comprándose una mansión en Ciudad de México donde cada vez pasa más tiempo. “Su casa de San Francisco es impersonal, fría, no dice nada sobre ella; en cambio la de DF está viva, porque allí parece sentirse liberada de su padre y del patriarcado, supongo”, dice la actriz. Pero esa no es la solución que quiere Fernando, que tiene sueños de bailar en las grandes compañías americanas. “Quería que su personaje tuviera un talento artístico para sumar ese elemento a la cuestión”, explica Franco y por eso primó el baile por encima de la experiencia actoral dándole el papel a Isaac Hernández. 

Franco pensó la película hace años, pero estrenada ahora, en plena presidencia de Trump con las deportaciones masivas, Dreams adquiere más relevancia. “Creo que subraya los problemas que llevamos años viendo y no sólo en EEUU, los inmigrantes son maltratados en muchas otras partes, pero quería, sobre todo, plantar esta relación como un espejo a la propia relación entre EEUU y México, con el pasado común, pero separados por esa frontera”, explica. “Esto es una historia de amor, así lo creo, los dos personajes se quieren, y también los dos países, y aun así se hacen daño todo el tiempo”. Conociendo el cine de Franco es de esperar en “esta historia de amor” con denuncia política, como siempre, giros totalmente inesperados. “No concibo el cine como puro entretenimiento, para mí eso es aburrido, para entretener tiene que atacar temas sociales y, además, creo que lo peor que se puede decir de un filme es que sea predecible”, suelta.

Tampoco es predecible la carrera en común de esta pareja artística y, aseguran, pronto volverán a trabajar juntos. “No puedo decir mucho, pero ya me ha llamado para contarme ‘una idea súper oscura”, se ríe Chastain. “Me gusta que podamos tener estas conversaciones y celebrar las partes aterradoras de la humanidad que a veces se ignoran, a estas alturas tengo la libertad de poder arriesgarme”.

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