En Tadeo Jones y la lámpara maravillosa, el arqueólogo y Sara son padres de la pequeña Olimpia. Momia no lo lleva nada bien y pedirá un deseo que podría cambiar el curso de la Historia. Hablamos con el director, Enrique Gato, de la cuarta entrega de la saga animada española más popular.
Enrique Gato confiesa que Tadeo es “como un hijo más” para él. Quizá por eso Tadeo Jones y la lámpara maravillosa es su película favorita de la saga. Hablamos con el creador y director sobre la evolución de su personaje más querido y sobre esta aventura que le llevará más lejos que nunca a través del tiempo.
Desde que nació Tadeo Jones insistes en que si hay película nueva, es porque hay algo que contar que merezca la pena. ¿Qué tenías que decir en esta nueva entrega?
Creo que es la parte que más ilusión me hacía de toda la saga. Nunca habíamos entrado en el tema de la paternidad con Tadeo. Tadeo y Sara son padres, tienen una niña pequeña que se llama Olimpia. Esto a nivel de comedia es maravilloso, porque tenemos a Momia con varios episodios de celos muy divertidos. Para mí lo más importante es que la película tiene una parte emotiva que va mucho más allá que las anteriores. Hemos llegado a un punto que incluso me ha sorprendido, no pensaba que íbamos a poder llegar tan lejos.
Tadeo Jones nace como un cortometraje en 2004, entonces ni siquiera existía YouTube. En esta película ya ha llegado el dilema de la inteligencia artificial. Mirando atrás, ¿cómo habéis gestionado esa evolución, la IA ha entrado en el proceso creativo de la película?
Me hace sentir un poco mayor, pero también ha sido maravilloso, para mí es como un hijo más. Acabamos de salir de una reunión hablando de esto. Tadeo representa literalmente la evolución de la tecnología de la animación y se ha construido junto a ella. La inteligencia artificial será la siguiente parte del camino, de una forma u otra. En esta película no ha sido posible incluirla porque los desarrollos duran unos tres años, pero cada vez tenemos más claro que estará. Veremos cómo.
El personaje nace con una influencia clara de Superlópez. Con estos nuevos elementos, ¿queda algo de eso en el Tadeo actual?
Tadeo bebe mucho de Superlópez y del cómic tradicional español. Sobre todo de cómo se diseñaban los gestos y el lenguaje corporal y sigue muy interiorizado en las películas porque es su esencia. Siempre digo que Tadeo es como si el mundo Bruguera y el cine de los 80 se metieran en una coctelera.

En La lámpara maravillosa se introducen los viajes en el tiempo. ¿Cómo conservas esta esencia nostálgica por encima de una lectura futurista?
Yo soy ingeniero informático, he vivido toda la vida vinculado a la tecnología y la usamos en el desarrollo, por eso intento no meter elementos tecnológicos dentro de su mundo. La tecnología parece magia y facilita demasiado las cosas a los personajes. Prefiero mantener esa sensación analógica. El personaje nuevo introduce la IA de forma orgánica: un robot de campo que acompaña a los protagonistas y que conecta con lo que está pasando hoy en día.
Hay magia y hay leyendas, pero la documentación histórica siempre ha sido un pilar sagrado en tus películas. De este viaje en el tiempo, ¿qué periodo histórico de los que visita Tadeo os exigió más investigación?
Nos ha exigido mucho estudio el siglo XVI, especialmente de la Conquista de América. ¡Incluso usamos carabelas como las de Colón! Hay un proceso grande de documentación para representar todo de forma fiel y no cometer errores. Siempre hay fantasía, pero sobre una base coherente.
El público de Tadeo ha cambiado, los más pequeños consumen contenido más rápido y se ha mermado su capacidad de atención. ¿Eso influye en el montaje?
En nuestro caso no tanto. Los montajes de Tadeo ya tienen un ritmo alto de base, tenemos que encajar las películas en prácticamente 85 minutos, por lo caro que es el desarrollo de animación. Para mí lo más importante es cuando conseguimos parar la película, especialmente en la parte final emocional, donde bajamos el ritmo. Ese equilibrio entre ritmo alto y momentos de pausa es lo que ya forma parte natural de cómo trabajo.
¿Interpretamos la llegada de Olimpia a sus vidas como un cierre para Tadeo y Sara o más bien abre la puerta a un personaje para esta nueva generación?
Las dos cosas. Con cada película siento que es el final del camino, pero luego aparece algo nuevo que abre otra puerta. Estamos pensando en los siguientes pasos del personaje, pero si esta fuera la última película, para mí sería un broche de oro maravilloso. De todas las que he hecho, es mi favorita.
¿Qué tiene para serlo que no tenían las anteriores?
Hace años que fui padre y hay mucho de mi experiencia personal con mi hijo reflejado en la película. El final no se lo espera nadie.