Carla Subirana habla sobre ‘Sica’, su debut como directora en la ficción

'Sica'

Una película en 15 preguntas

Por Nando Salvá

El primer largometraje de ficción de Carla Subirana, Sica, habla del dolor causado por el duelo, la pérdida de la inocencia, los vínculos maternofiliales y el poder formidable del mar.

¿Qué fue lo que inspiró Sica?

Llegué caminando a Costa da Morte por O Camiño dos Faros y sentí un flechazo con ese paisaje tan virgen y ese océano tan bravo, que componen una de las costas más peligrosas del mundo. Comprendí que ahí había una película.

¿Cómo afrontó el retrato de ese lugar?

Sus habitantes saben que el mar les da de comer pero también les quita la vida. Esa combinación entre vida y muerte, y entre belleza y desequilibrio, me pareció esencial para Sica.

¿Qué importancia tienen el folclore y la leyenda en Sica?

Filmar en un territorio conlleva una responsabilidad y un respeto hacia su cultura y su historia. Antes de rodar en Costa da Morte leí libros, visité museos y me sumergí en una tradición oral que da mucha importancia al mundo poético y los seres mágicos. 

'Sica'

Usted, catalana, ¿se sintió «una intrusa» rodando allí?

Jamás. Con los años he hecho muy buenos amigos. Durante el rodaje solíamos pasar frente a la casa de Ermindo y Mari Carmen, pescador y percebeira, que nos ofrecían a empanada, vino y queso. Si siempre hubiéramos aceptado la invitación, no habríamos acabado la película. 

¿La principal diferencia entre rodar ficción y rodar documental?

Los rodajes de mis documentales transcurrieron en un ambiente muy familiar y entre mucho intercambio de ideas. El rodaje de una ficción es más aparatoso, y eso hace que exista menos flexibilidad. 

Pero, ¿sigue teniendo sentido distinguir entre documental y ficción?

No. Son las dos caras de la misma moneda. Nadar (2008), mi ópera prima, es un documental autobiográfico estructurado como una ficción. Y Sica apuesta por el tipo de naturalismo que define el documental.

¿Cómo se consigue ese naturalismo?

Con muchos ensayos previos y mucho trabajo de coaching

¿Cómo encontró a la niña protagonista de la película, Thais García?

Buceando en un casting entre 600 rapaces y rapazas. En cuanto apareció, con una sudadera hasta las rodillas y mirando al suelo, supe que era Sica. 

¿Es difícil mezclar actores profesionales con intérpretes sin experiencia previa?

En el caso de Sica, la generosidad de los profesionales, Núria Prims y Lois Soaxe, lo hizo fácil.

¿Cuánto hay de usted en Sica? ¿Y en Sica?

Sica tiene algo de mi ADN. Es tozuda e inconformista, nada a contracorriente. Yo siempre he remado en el desierto, pero siempre he sentido la arena bajo mis pies y eso me ha permitido seguir caminando. Sica también es así.

La película retrata la adolescencia, ¿la etapa más importante de la vida? 

Es una época durante la que un día eres adulto y al siguiente corres a refugiarte a brazos de tu madre ¿Existe algo más fascinante? 

¿Es Sica también un homenaje a las madres?

Sí, y  a las abuelas. En ellas empieza todo y acaba todo. Son como el océano que da de comer a todas las criaturas que viven en sus orillas. 

Madres estoicas, padres ausentes… ¿es casual que eso ya estuviera en Nadar?

En la ficción no hay nada casual. La biografía personal te deja una huella indeleble.

Su primer documental se llamó Nadar. ¿Cuánto le inspiran el agua y el mar?

Los cuatro elementos de la Naturaleza poseen una fuerza hipnótica. El mar y las mareas nos recuerdan que la Luna nos impone sus propios ciclos, y que es capaz de transformar nuestra vida como especie. 

¿Hemos perdido la conexión con la naturaleza que Sica reivindica ?

Escuchar y observar la naturaleza solía darnos una información esencial. Hoy obtenemos esos datos de la tecnología, y ese cambio nos hace menos intuitivos, y menos conscientes de que la Naturaleza es madre y maestra.

Sica

© REPRODUCCIÓN RESERVADA