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La ópera prima de Jaume Claret, ‘Extraño río’, es una road movie a orillas del Danubio: “Es una película sobre la educación sentimental de unos padres a unos hijos y de unos hijos a los padres”

Unos padres y sus dos hijos recorren en bicicleta la ribera del Danubio en vacaciones. El sonido de la naturaleza y de las bicis, a toda velocidad, avisa desde el primer instante al espectador de que esta es una película en movimiento, en la que las relaciones y, sobre todo, las emociones de los personajes van a fluir como las aguas del río. Extraño río, ópera prima de Jaume Claret, es, en sus propias palabras, “una película sobre la educación sentimental de unos padres a unos hijos y de unos hijos a los padres”, en la que las relaciones entre ellos se alteran con la aparición de un misterioso joven, que provoca un despertar en Dídac, el hijo mayor, de 16 años.

“Queríamos hacer una película que tuviera el ritmo del río, que la cámara se moviese todo el rato, pero no sólo la cámara, sino también las emociones y el punto de vista de los personajes”, explica Jaume Claret, que ha utilizado para esta historia recuerdos propios de algunas de sus vacaciones con su familia, recorriendo los ríos de Europa. El debutante Jan Monter, un joven actor que apareció en un casting de casi 800 personas, es el protagonista de esta road movie narrada en forma de fábula y en la que le acompañan en el reparto Nausicaa Bonnín y Jordi Oriol, en el papel de los padres; Roc Colell, como el hijo pequeño, y Francesco Wenz, como el joven enigmático.

HABLAR DE AMOR

La adolescencia y el despertar sexual son ejes de la película, un trabajo que defiende una educación más saludable entre padres e hijos. “Hay algo ahí de una familia que tiene una forma de educar muy sana, muy humanista y muy artística, que al final es la educación que yo he recibido. Puede que haya alguien a quien le parece idílica, que puede pasar, pero creo que el cine es el lugar de la utopía”, declara el director y guionista, que ha incluido una secuencia en la que padre e hijo hablan del amor y en la que Dídac rectifica a su padre: “No me gustan los chicos, me gusta Gerard”. “Me parece una frase que ya no está ni en mi generación y creo que como cineastas tenemos la responsabilidad de observar eso –dice Claret–. La película también tiene algo atemporal, algo del cine de los años 90, 70, 80… Y creo que también el río genera esa atemporalidad. Me gusta mucho en el cine cuando se genera ese tiempo suspendido, ese tiempo propio del cine, cogiendo elementos de lo contemporáneo y elementos de otro cine”.

LA NATURALEZA

Escrita por el director junto a Meritxell Colell, Estrany riu es un cuento cargado de lírica, que acompaña el estado especial que se vive en la adolescencia. “Es un momento en la vida en que imaginas mucho y esa imaginación que proyectas, ese vitalismo, es muchas veces ¡tan real! Es tan fuerte lo que sientes que es muy real”, afirma Jaume Claret, para quien esto “converge perfectamente con el cine, porque el cine es un arte que fabula, que piensa otros imaginarios que se convierten en verosímiles y son reales”.

Así, la película no busca el hiperrealismo, sino que lo ficciona y lo interpreta. Todo se convierte en una fábula en medio de la naturaleza, en la que ésta es un personaje más y en la que el trabajo de sonido y la música juegan un papel esencial. “Me gusta mucho cuando los estados emocionales de los personajes reverberan en el espacio natural. Y a la vez, cómo ese espacio natural altera también el estado del personaje”, dice el director, que reconoce que ahí su guía es Jean Renoir. “El sonido de repente transforma la atmósfera, potencia el calor o potencia el frío. Hay algunos gestos sonoros o cortes de montaje fuertes por sonido. Todo eso creo que ayuda a entender cómo siente el personaje. Es un cine muy sensorial”, añade Claret, que ha trabajado con Amanda Villavieja en el sonido directo y con la música de Nika Son. El director de fotografía de la película es Pablo Paloma y el montaje ha quedado en manos de María Castan de Manuel y de la coguionista Meritxell Colell. “He hecho la película con el equipo que he querido escoger”, sentencia Jaume Claret y asegura que para Estrany riu él apostó por “hacer cine desde el placer, pasándonoslo bien, quería disfrutar de este proceso”.

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