Cristóbal Garrido firma junto a Adolfo Valor el guion de Gracias, equipo, una comedia negra cargada de críticas al mundo laboral y donde todo se irá de madre cuando la empresa anuncie despidos en medio de un team building rural.
Gracias, equipo, Cristóbal Garrido y Adolfo Valor (La vida breve, Reyes de la noche, Fariña) nos incorporan a las filas de Tío Mochales, una empresa de venta de queso venida a menos, que organiza un team building en el pueblo de su fundador. Lo que iba a ser un trámite de fin de semana se convierte en una batalla por conservar su puesto de trabajo cuando anuncian despidos. ¿El reparto? Una “carta a los Reyes Magos” en la que fueron haciendo check según confirmaban Maribel Verdú, Alexandra Jiménez, Pedro Casablanc, Raúl Tejón y Blanca Martínez. Hablamos con Garrido sobre la historia de su nueva película para Netflix.
Menuda empresa Tío Mochales. ¿Qué os interesaba de situar la historia en una pyme? ¿Es ahí donde más cala lo de “somos una gran familia”?
Buscar una empresa pequeña es una forma de acercarlo a la gente. La mayoría curra en una empresa que podría ser el Tío Mochales. Lo de la gran familia nos lo intentan colar en las pymes, en los autónomos, en las grandes empresas y es la gran mentira. Creo que esa cultura corporativa se está extendiendo. Como siempre copiamos lo malo, estamos copiando la moda de los team buildings, que generan un montón de gastos que irían mejor para los sueldos de los trabajadores, que cuando llega la nómina sí que son más felices y productivos.

El team building de Tío Mochales va bien hasta que anuncian despidos. Los personajes están dispuestos a todo por conservar su puesto. Parece que por el trabajo todo vale.
En un mundo extremadamente competitivo y corporativo parece que lo más importante y lo que te da cierta entidad como persona es tu curro. Cuando ves ese curro amenazado, lo ves todo amenazado y con mucho sentido.
Lo dice la jefa: “No sois nadie ni nada sin el trabajo”. Y nos lo creemos, a pesar de que cuando a una empresa ya no le sirves, te deja en la calle. Lo vemos con el personaje de Domingo (Pedro Casablanc).
Domingo tiene esta cosa del viejo trabajo, de un tío que lleva toda la vida, que posiblemente ha ayudado a levantar la empresa y que cuando cree que ha alcanzado la comodidad, se da cuenta de que no hay nada garantizado. Por mucho que ha currado, va a tener que currar mucho más y hacer carreras de saco para ser aún más humillado. Es que, en un trabajo, si quieren, siempre tienen la capacidad de humillarte.
Quiero creer que esto no es tan así, pero es mentira. En este caso, creo que en el personaje de Domingo recae lo más crudo porque él mismo lo dice: “A mi edad, ¿quién va a contratar a un señoro?”. Prácticamente nadie porque lo que se busca es carne fresca a la que explotar.
El personaje de Olga (Alexandra Jiménez) tampoco lo tiene fácil. Se encuentra con este panorama recién incorporada después de su baja de maternidad.
Es que las tías tenéis un papelón porque hay esta cosa de ser buenas madres y, además, buenas trabajadoras. Creo que está guay que lo denunciemos y que veamos que hay una parte de culpa muy jodida. Acabo de dar a luz, tengo dos gemelos esperándome en casa y me tengo que quedar aquí hasta las ocho de la tarde. El personaje de Alexandra Jiménez lo representa guay y creo que hay un conflicto de aceptar tu nueva identidad y de qué parte gana. Porque está claro que el sistema no está hecho para que convivan las dos: está la Olga trabajadora o la Olga madre.

El grupo de mamis de la oficina, en cambio, tiene claro qué parte ha ganado.
El sindicato de madres: se ayudan en la maternidad, no se ayudan en lo laboral, pero algo es algo. Ellas han optado por ser madres y que le den por culo al trabajo. Pero es lo que hablábamos de la lucha del personaje de Alexandra por no ser solo una madre. Olga sí que puede elegir y elige ser curranta y tener vida más allá de la maternidad.
Para dirigir Gracias, equipo volvéis a trabajar con Diego Núñez (La vida breve). Parece que os salió bien echarle fichas por Instagram.
Fíjate, esas cosas de la vida que ves una serie [División Palermo] de alguien que te gustó mucho, que no conoces de nada, que es su primera serie y que le escribes, el tío responde, te lo traes a España y es un tío con un talento increíble. Cuando nos preguntaron que quién queríamos que dirigiese la película, pensamos en Diego.
¿Qué es lo que os gustó de su trabajo en División Palermo?
Todos los actores estaban increíbles. Es un muy buen director de actores. Máxime cuando la mayoría no eran actores. Vivimos en una época en la que los directores quieren sentirse prestigiosos y para eso descartan la comedia. Diego es un tío al que le gusta la comedia y la explota. Y para nosotros el poder hacer comedias graciosas (esto no es algo que encuentres mucho últimamente) ha sido un regalo.