Con el sello clarísimo del cine de Guerin (En construcción, Tren de sombras, En la ciudad de Sylvia), la película es una coproducción hispano-francesa en la que ha participado Los Ilusos Films (Jonás Trueba), Perspective Films y el propio José Luis Guerin. Se trata de un trabajo que refuerza el siempre cine comprometido de su creador, que se pone del lado de los ciudadanos que resisten ante el tsunami de la gentrificación y, sobre todo, que apuesta por la esperanza y cierta alegría en la vida.

Fue importante para la película, tal y como reconoció el cineasta en San Sebastián, el momento en que descubrió que Vallbona, “un barrio tan humilde e ignorado puede contener las grandes metáforas del mundo, cómo gravitaba en un sitio tan pequeño la especulación inmobiliaria, la gentrificación, el cambio climático… cómo afectaba este a sus huertecillos, la inmigración, los conflictos identitarios, la guerra… todo el mundo contemporáneo. Vallbona como una caja de resonancia de algo muy amplio”.
Desde ese pequeño rincón en Cataluña, el cineasta habla al mundo entero, muestra una realidad que existe en todo el planeta, que “puede ser comprendida por cualquier espectador de cualquier confín del mundo”, afirma Guerin. Historias del buen valle, un proyecto en el que reina la diversidad, una película en la que se escucha hablar en catalán, castellano, árabe, francés, portugués, ruso…, es un trabajo que busca dignidad y humanidad. “Yo estaba muy preocupado por dar una imagen justa del barrio, un barrio que siempre ha estado muy maltratado”, señaló el cineasta, que ha reunido vecinos que representen las distintas problemáticas de Vallbona y también “todo lo humano”, añade Guerin. “Yo sólo sé filmar a través del afecto. No sería capaz de filmar a mi enemigo. Busco fórmulas para enseñar la monstruosidad, pero no sé filmar un monstruo”.