La directora Irati Gorostidi, inspirada en la experiencia de sus padres, investiga la vida en la Comunidad Arcoíris a finales de los años 70 en la película ‘Aro berria’, Mención Especial de New Directors en el Festival de San Sebastián.
En mayo de 1978 se estaba negociando el Convenio Provincial del Metal en Guipúzcoa. Trabajadores de la fábrica de contadores de agua de Donostia que participaron en las negociaciones vivieron la decepción del movimiento obrero de entonces al compararlo con la lucha en los años anteriores. El desencanto los animó a probar nuevas alternativas y algunos las encontraron en la Comunidad Arcoíris. Aislados en las montañas de Navarra, buscaron la utopía de la libertad a través de experiencias catárticas compartidas.
Aro berria, debut en largo de la directora Irati Gorostidi, cuenta esta historia desde la ficción, aunque inspirada en los testimonios de sus padres y sus compañeros, que formaron parte de este grupo de jóvenes que quiso crear otra forma de vivir en comunidad indagando en las prácticas del yoga, el tantra y la meditación.

Con un arranque en la lucha obrera, la película va recorriendo el camino de la comuna y sus ejercicios colectivos, siguiendo los pasos de unos cuantos personajes interpretados por Maite Mugerza Ronse, Edurne Azkarate, Jon Ander Urresti Ugalde y los debutantes Óscar Pascual López y Aimar Uribesalgo Urzelai. Además, hay apariciones especiales del cineasta Oliver Laxe y de los actores Jan Cornet y Javier Barandiaran.
Aro berria, que se alzó con la Mención Especial en New Directors del Festival de San Sebastián, se acerca a diferentes temas, entre los que se encuentran la igualdad, el aborto, la libertad sexual y la autoorganización en grupo.

Se trata de una película que, en palabras de su directora, nació de las conversaciones con sus padres sobre esta comunidad en la que vivieron poco antes de que ella naciera. “Inspirándome en su recorrido, la película sigue a un grupo de jóvenes militantes que, tras el fin del franquismo, dejan atrás la lucha obrera y se adentran en una comunidad aislada en las montañas”, explica.
“La película se basa en la puesta en escena de situaciones históricas, partiendo del estudio de materiales documentales de la época. Combinando la recreación histórica con una voluntad inmersiva, propone un acercamiento sensible a las situaciones representadas”, añade la directora, que en este trabajo explora el movimiento obrero en los años 70, la desilusión política que vivieron muchos trabajadores y la relación de todo ello con un auge de las experiencias de vida en comunidad.
“Esta mirada concreta al momento histórico me permitió comprender el valor de aquella experiencia colectiva que condensaba, tanto los anhelos como las frustraciones de la época, y que ayuda a entender el origen de debates que siguen resonando en la sociedad actual”, concluye Gorostidi.