• Homepage
  • >
  • Cine
  • >
  • Javier Bardem y Victoria Luendo son padre e hija en ‘El ser querido’, de Rodrigo Sorogoyen: «El cine es una sociedad muy poco democrática»

Javier Bardem y Victoria Luendo son padre e hija en ‘El ser querido’, de Rodrigo Sorogoyen: «El cine es una sociedad muy poco democrática»

Javier Bardem

A su paso por la Sección Oficial del Festival de Cannes, hablamos con Javier Bardem y Victoria Luengo, los protagonistas de la última película de Rodrigo Sorogoyen.

Tras años de distanciamiento, un director de prestigio decidido a relanzar su carrera se pone en contacto con su primogénita, actriz, y le ofrece un papel importante en la que será su nueva película. Sí, parece la premisa de la ficción que le proporcionó a Joachim Trier el Oscar y otros muchos premios, Valor sentimental, pero el nuevo trabajo de Rodrigo Sorogoyen es menos una copia que una enmienda o, dicho de otro modo, la obra implacablemente honesta que la del noruego se negó a ser. Aquí, en lugar de diluirse en una bruma de optimismo reconfortante, las tensiones no resueltas entre padre e hija afloran con una intensidad abrasadora. Y si Valor sentimental transmite una confianza general en la capacidad del cine para acercarnos los unos a los otros, El ser querido va dejando claro con claridad hiriente cómo las familias tóxicas, y también los rodajes cinematográficos, pueden convertirse en espacios profundamente destructivos.

El ser querido al que su título alude con cierto grado de ironía, decimos, en realidad son dos, como mínimo. Esteban (Javier Bardem) es un cineasta ganador de dos Oscar que regresa a España desde EE UU para rodar aquí y, de paso, intentar recuperar el contacto con Emilia (Victoria Luengo), a la que abandonó décadas atrás. Y, nada más reencontrarse con ella, en la larga y tensísima comida que transcurre en la primera secuencia de la película, le ofrece uno de los personajes protagonistas de su nuevo largometraje pese a que se trata de una gran producción y ella es una actriz desconocida, y probablemente mediocre. También durante esa escena inicial, descubrimos que Esteban arrastra un pasado marcado por las adicciones y los comportamientos violentos. “Son dos personas cuya relación es la consecuencia evidente de años de educación patriarcal y profundamente machista”, afirma Luengo. “Mi personaje es un hombre que carga con una masculinidad muy mal entendida”, añade Bardem. “Como tantos otros, es un tipo incapaz de escuchar, de abrirse a los demás y de pedir perdón, y necesita reparar toda esa disfunción”.

Para sorpresa de nadie, el inicio de la filmación de esa película ficticia trae consigo una creciente suma de discrepancias, presunciones, suspicacias y resentimientos que van poniendo a prueba la precaria armonía establecida entre Esteban y Emilia, que el guion coescrito a medias entre Rodrigo Sorogoyen y su colaboradora habitual Isabel Peña convierte en una sucesión cada vez más angustiante de situaciones incómodas, intercambios llenos de carga pasivo-agresiva y reproches en forma de silencios o miradas de las que matan. Entretanto, el director funde esos mecanismos emocionales con los engranajes mismos del proceso cinematográfico, dotando así la película que supuso su primera participación en la competición del Festival de Cannes de una tensión dramática similar a la que insufló a sus thrillers El reino (2018) y As bestas (2022).

Con frecuencia tal vez excesiva se insiste en que el arte y la vida pueden enriquecerse mutuamente, así que resulta estimulante que, por una vez, alguien nos recuerde que el uno también puede envenenar a la otra y viceversa. “El cine es una sociedad muy poco democrática”, asegura Bardem. “En un rodaje hay un señor que da órdenes y los demás las siguen, y eso puede dar lugar a mucho abuso de poder. En mis 30 y tantos años de carrera he vivido situaciones desagradables en las que directores, actores o productores generaron un ambiente de trabajo extremadamente difícil. Yo mismo me he puesto muy cabrón en algún momento. Creo que fui consciente y pedí perdón después”. Al respecto, Luengo matiza: “Aún queda mucho trabajo por hacer pero, afortunadamente, ha habido un cambio importante. Ahora hay una conciencia mucho mayor sobre esos malos tratos, y quienes los sufren saben que pueden denunciar a quienes los cometan”.

Aunque seguramente no haría falta, tanto Bardem como Luengo dejan claro que trabajar con Sorogoyen de ningún modo implicó el tipo de comportamientos tiránicos que Esteban exhibe en la película. La actriz mallorquina, que este año estuvo en Cannes también para presentar allí Amarga navidad, de Pedro Almodóvar –convirtiéndose así en la segunda actriz española en toda la historia del certamen galo, después de Marisa Paredes, presente en ese concurso con dos títulos en un mismo año–, explica que “Rodrigo exige muchísimo, y ese nivel de exigencia puede generar inseguridad. Pero ama profundamente a los actores y a las actrices. Está abierto a la sorpresa y, aunque sabe perfectamente lo que quiere, no le importa que alteres el diálogo. Cuando trabajas con él te atreves a ponerte en riesgo, porque sabes que no te va a dejar caer”.

También te puede interesar

Artículos relacionados

Echa un vistazo a nuestra revista

Echa un vistazo a nuestra revista

Galerías

Noticias