Christopher Nolan ha señalado la traducción de Emily Wilson como una de las referencias para adaptar La Odisea al cine. Su interpretación del poema de Homero ofrece una mirada distinta sobre Odiseo y ayuda a entender el enfoque feminista y pacifista de la película.
La Odisea marca el primer acercamiento de Christopher Nolan a las epopeyas clásicas. Tras explorar el cine negro, los cómics, la ciencia ficción, las películas bélicas y las biografías históricas, el director ganador del Óscar lleva a la pantalla uno de los textos fundamentales de la imaginación occidental: el poema atribuido a Homero, centrado en el regreso de Odiseo a Ítaca tras la guerra de Troya. Un tema aparentemente alejado del cine de Nolan, pero muy cercano a algunas de sus obsesiones más reconocibles: el tiempo, el trauma, la culpa, la memoria, el deseo de volver a casa y la imposibilidad de hacerlo siendo realmente el mismo hombre de antes.
La película, protagonizada por Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Zendaya, Charlize Theron, Lupita Nyong’o, Robert Pattinson y otras figuras destacadas, se presenta como un gran espectáculo rodado con tecnología IMAX, pero su importancia no reside únicamente en su escala de producción. La Odisea es una película feminista y pacifista, interesada no tanto en celebrar al héroe guerrero como en las consecuencias de la guerra, las heridas que deja y las figuras que obligan a Odiseo a enfrentarse a lo que ha visto, hecho y olvidado. Para comprender esta perspectiva, también es útil examinar la versión del poema que Nolan citó como una de las inspiraciones de la película: la traducción al inglés de Emily Wilson.
¿Qué versión de La Odisea utilizó Nolan?
El poema de Homero, como sabemos, es un texto antiguo, con múltiples capas de significado, transmitido y traducido innumerables veces, y una adaptación cinematográfica de esta magnitud surge inevitablemente de múltiples fuentes, múltiples lecturas y múltiples opciones narrativas. Si bien Nolan no se limitó a esta traducción, sí citó la versión de Wilson como una referencia para su visión del relato, recordando en particular su famosa frase inicial: «Háblame de un hombre complicado».
La frase es importante porque cambia inmediatamente nuestra perspectiva sobre Odiseo. En traducciones más escolásticas o tradicionales, el héroe suele presentarse principalmente como astuto, ingenioso, polifacético y capaz de encontrar una salida a cualquier peligro. Wilson, sin embargo, opta por traducir el término griego polytropos, una palabra extremadamente difícil de condensar en un solo adjetivo, que encierra la idea de viaje, transformación, engaño, adaptabilidad y ambigüedad. Odiseo no es solo un héroe inteligente: es un hombre voluble y contradictorio, marcado por sus propias decisiones y por la violencia del mundo que recorre.
¿Quién es Emily Wilson y por qué su traducción ha causado controversia?
Emily Wilson es una clasicista británico-estadounidense y profesora de la Universidad de Pensilvania. Su traducción de La Odisea, publicada en 2017 por W. W. Norton, se convirtió de inmediato en un fenómeno cultural, en parte porque Wilson fue la primera mujer en publicar una traducción completa del poema al inglés directamente del griego homérico. Sin embargo, reducir la importancia de su obra a esta distinción sería limitante. Su Odisea ha atraído la atención por combinar rigor filológico, un lenguaje accesible y una profunda comprensión de las implicaciones morales y sociales del texto.
Wilson traduce el poema al pentámetro yámbico, una métrica tradicional de la poesía inglesa, buscando mantener el ritmo y la concisión del original. Su lenguaje es claro, directo, menos solemne que muchas versiones anteriores, pero no simplificado. El objetivo no es modernizar a Homero para adaptarlo al presente, sino eliminar algunas de las pátinas acumuladas con el tiempo y resaltar aspectos que algunas traducciones habían atenuado. Uno de los ejemplos más citados se refiere a las mujeres esclavizadas en la casa de Odiseo: mientras que otras versiones empleaban términos más suaves, Wilson prefiere palabras que explicitan su condición. Esto no transforma el poema en algo que no es, sino que nos recuerda lo que el texto ya contiene: jerarquías, violencia, dominación y cuerpos utilizados como instrumentos de poder.
Por eso, la traducción de Wilson ha sido calificada a menudo de feminista, a veces con razón y otras de forma polémica o reduccionista. La clave no reside en añadir una perspectiva contemporánea externa, sino en analizar con atención lo que sucede en el poema: quién habla, quién es silenciado, quién sufre, quién decide y quién paga el precio del regreso del héroe. En este sentido, su versión nos ayuda a desplazar nuestra mirada de Odiseo como simple protagonista a un mundo más amplio, marcado por relaciones de poder y personajes femeninos que no son meras etapas en el viaje.
Por qué esta versión nos ayuda a comprender La Odisea de Nolan
La conexión con la película de Nolan resulta especialmente interesante. Si La Odisea se lee simplemente como un relato de aventuras, monstruos y pruebas que superar, se corre el riesgo de reducirla a una sucesión de episodios espectaculares: Polifemo, Circe, Calipso, las Sirenas, el regreso a Ítaca o la venganza contra los pretendientes. Todo ello está presente, por supuesto, y en una superproducción cinematográfica se convierte en un material visual increíblemente poderoso. Pero la esencia del poema también está en otra parte: las secuelas de la guerra, el peso del pasado, la dificultad de reconstruir una familia y la distancia entre el héroe celebrado y el hombre que regresa.
Desde esta perspectiva, la idea de un hombre complejo encaja a la perfección con el cine de Nolan. Sus protagonistas suelen ser figuras atormentadas por obsesiones y zonas oscuras: hombres brillantes y decididos, capaces de doblegar el mundo a su voluntad, pero también prisioneros de la culpa, el trauma y el autoengaño. Odiseo, visto a través de la lente de Wilson, no es solo el vencedor de Troya o el genio del caballo que engaña a sus enemigos. Es un veterano, un superviviente, un hombre que busca su hogar mientras el pasado lo persigue.
Esta perspectiva también nos permite comprender por qué la película puede describirse como feminista y pacifista. Pacifista, porque se centra no en la gloria de la guerra, sino en sus consecuencias. Feminista, porque las figuras femeninas de La Odisea no son meros obstáculos, tentaciones o expectativas inmutables, sino presencias que revelan algo sobre el héroe y el mundo que lo engendró. Circe, Calipso, Penélope, Helena, Clitemnestra, Atenea y las Sirenas se convierten, cada una a su manera, en instrumentos de conocimiento y crisis. No solo sirven para impulsar la aventura: obligan a Odiseo, y al espectador, a considerar aquello que las epopeyas tradicionales solían dejar en segundo plano.