Kike Maíllo recrea en La superviviente la historia de Alicia Esteve Head, la mujer de Barcelona que dijo haber estado en el atentado de las Torres Gemelas.
Durante años, Tania Head fue una de las figuras más reconocibles entre los supervivientes de los terribles atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Su relato sobre lo sucedido aquel día trágico la convirtió en una de las únicas personas que lograron salir con vida del piso 78 de la Torre Sur –donde colisionó el segundo avión–, e incluía la trágica pérdida de su prometido, fallecido en la Torre Norte. Su historia de superación conmocionó a la opinión pública internacional y la ayudó a convertirse en la presidenta de la Asociación de Supervivientes del World Trade Center. En 2007, una investigación del diario The New York Times desveló que Tania Head en realidad era Alicia Esteve Head, una mujer de Barcelona que nunca había estado en las Torres Gemelas ni había perdido allí a un novio.
Ahora, coincidiendo con el 25 aniversario de los atentados, llega a los cines (y después a Filmin y 3Cat) el documental La superviviente, que recrea su historia.

“Me gustan los personajes envueltos de ambivalencia moral”, confiesa Kike Maíllo, su director, que ya retrató a un perfil de ese tipo en Oswald: El falsificador (2022). “Alicia representa una versión extrema de algo que nos afecta a todos, que es el afán de figurar y obtener el reconocimiento social”. Esteve no sólo no obtuvo beneficios financieros con el engaño, sino que invirtió su trabajo institucional y hasta su propio dinero en beneficio de la citada asociación. “Hizo mucho bien usando métodos terribles, y la película intenta situarse en esa zona de grises”. Con ese fin, La superviviente propone un diálogo entre la ficción y la no ficción a través de la actriz Hannah Becker, encargada de dar vida a Esteve en la película. “Retratar a una impostora llevando a cabo una impostación nos pareció una subversión narrativa interesante”, explica Maíllo.
La protagonista de esta historia desapareció de la vida pública hace dos décadas, y nunca ha dado una explicación de sus motivos. “Nosotros logramos contactar con ella, pero no nos pareció correcto presionarla para que apareciera en el documental”, aclara el director barcelonés. A lo largo de su metraje, asimismo, La superviviente renuncia al tipo de búsqueda del morbo a través de la que el true crime lleva tiempo convertido en un subgénero narrativo en auge. “Nos gusta vilipendiar y crucificar a personajes como Alicia, porque de ese modo tratamos de convencernos de que no somos como ellos”, opina Maíllo. “Sé que muchos espectadores se acercarán a la película en busca del ensañamiento, pero mi objetivo, en cambio, ha sido comprender a Alicia. Ya ha pagado un precio extraordinariamente alto por lo que hizo, y no hemos querido echar más leña al fuego”.