Los creyentes, protagonizada por José Coronado se ha convertido en uno de los títulos más vistos de Netflix. Su protagonista está convencido de una teoría que parece imposible, pero que tiene un origen real: el falso mito del adrenocromo.
Los creyentes, la película protagonizada por José Coronado, se ha convertido en uno de los fenómenos recientes de Netflix gracias a una historia que mezcla thriller, misterio y conspiración. La pelúcula sigue a un personaje convencido de que la desaparición de un niño no es un caso aislado, sino parte de una trama mucho mayor: según su teoría, una compañía farmacéutica estaría detrás del secuestro para extraerle adrenocromo, una sustancia a la que atribuye propiedades extraordinarias.
La película deja claro que esta creencia forma parte de la paranoia del protagonista y que su interpretación de los hechos no se corresponde con la realidad. Sin embargo, el elemento más llamativo de la historia es que la teoría en la que se basa su obsesión no es una invención del guion: el falso mito del adrenocromo existe realmente y se ha convertido en una de las teorías conspirativas más difundidas en internet.
¿Qué es la teoría del adrenocromo?
El adrenocromo es un compuesto químico real que se obtiene mediante la oxidación de la adrenalina. El problema surge cuando, alrededor de esta sustancia, se construyó una teoría conspirativa falsa que asegura que determinadas élites utilizan a menores para obtenerla y conseguir supuestos efectos relacionados con la juventud o la longevidad.
La versión que aparece reflejada en Los creyentes bebe precisamente de esa idea: la creencia de que una organización poderosa podría estar detrás de la desaparición de una persona con el objetivo de extraer esta sustancia. En la vida real, no existe ninguna prueba que respalde estas afirmaciones.
El origen de este mito mezcla desinformación y antiguas teorías sobre organizaciones secretas que controlarían el mundo desde las sombras. Con el paso del tiempo, la idea del adrenocromo se incorporó a diferentes narrativas conspirativas difundidas en internet, donde comenzó a asociarse con supuestas redes de poder y con propiedades que no tiene.
En los últimos años, la teoría ganó especial visibilidad en comunidades conspirativas online y fue incorporada a relatos que atribuyen al adrenocromo efectos extraordinarios, especialmente relacionados con el envejecimiento o la salud.
No existe ninguna evidencia científica que respalde estas afirmaciones. El adrenocromo no tiene las propiedades que le atribuyen estas teorías y puede sintetizarse mediante procesos químicos sin necesidad de obtenerlo de ninguna persona.
Aunque la teoría del adrenocromo puede parecer un elemento de ficción, lleva años circulando en comunidades conspirativas y alcanzó una enorme difusión a través de movimientos como QAnon.
La conspiración forma parte de un tipo de narrativa en la que determinados grupos secretos aparecen como responsables de acontecimientos complejos, una estructura habitual en muchos relatos conspirativos que buscan ofrecer explicaciones sencillas a fenómenos difíciles de comprender.
El interés de la película está precisamente en que utiliza esta teoría no para presentarla como cierta, sino para mostrar cómo funciona la mente de alguien atrapado en una narrativa conspirativa. El protagonista interpreta cada pista como una confirmación de sus sospechas y acaba construyendo una explicación alternativa de la realidad.