Anya Taylor-Joy protagoniza y produce Lucky, una miniserie de acción e intriga creada por Jonathan Tropper en la que interpreta a una maestra del delito que huye en busca de su libertad.
En octubre de 2020, en plena pandemia, Gambito de dama obtuvo un éxito aplastante a nivel mundial inmediatamente tras su estreno en Netflix, no solo gracias a su retrato sorprendentemente atractivo del ajedrez, sino también por la interpretación que Anya Taylor-Joy ofrecía en ella en la piel de la maestra del tablero Beth Harmon, dotada de un magnetismo que prácticamente imposibilitaba al espectador no ponerse de parte del personaje pese a su frialdad y su intolerancia hacia quienes no la igualaban en inteligencia. Si trasladáramos a Beth al contexto de una intriga criminal salpicada de escenas de acción, el personaje resultante se parecería bastante al que Taylor-Joy encarna en los siete episodios de Lucky, su nueva serie para Apple TV+: otra antigua niña prodigio marcada por una relación traumática con sus progenitores y que trata de dejar atrás un historial problemático; la disciplina en la que ella destaca, eso sí, no es el ajedrez sino el delito.
Basada en el libro homónimo publicado en 2021 por Marissa Stapley, todo un éxito de ventas en EE. UU., y escrita por Jonathan Tropper (Vicios ocultos, Ahí os quedáis), esta miniserie cuenta la historia de Lucky Armstrong, una joven que creció aprendiendo de su propio padre a estafar y robar y que, cuando la conocemos, no solo acaba de participar en un atraco multimillonario junto a su marido y compinche, sino que también descubre que él la ha traicionado desapareciendo con el dinero. Inmediatamente se ve convertida en fugitiva del FBI y manipulada por Priscilla Masterson (Annette Bening), que no es solo su suegra sino también una implacable matriarca del crimen, y lo que comienza como una carrera en busca del dinero desaparecido se convierte en un viaje introspectivo a lo largo del que la joven debe ajustar cuentas con su identidad y el trauma, y descubrir el precio de la libertad.

«Escribí Lucky porque quería investigar qué ocurre cuando intentas huir de tu pasado, y cómo la persona que eres está moldeada por aquellos que te crían, incluso cuando te fallan», explica Stapley. «Lucky Armstrong creció inmersa en el engaño, y se ha pasado la vida fingiendo ser otra para sobrevivir; llegado el momento, necesita averiguar quién es realmente».
Aunque su trama presenta ciertas diferencias relevantes respecto a la novela en la que se inspira —en la que un billete de lotería ganador ofrece a su protagonista una salida de su vida delictiva, pero intentar cobrarlo implicaría revelar su identidad y, por consiguiente, la cárcel—, la serie comparte con su modelo el interés por explorar asuntos como el peso del pasado, el daño que pueden llegar a causarnos quienes deberían cuidarnos y los estragos que provoca el ego masculino. Y, mientras lo hace, incluye en su metraje persecuciones a alta velocidad, imágenes de coches volcados y explosiones en los márgenes de carreteras polvorientas.
«Lucky sabe leer a todos los que la rodean, pero le cuesta leerse a sí misma, y eso es algo que me intriga de ella», afirma Taylor-Joy acerca de su personaje. «Además, sentí una gran empatía por su necesidad de encontrar un lugar donde echar raíces y de liberarse de los mismos patrones que durante mucho tiempo la habían mantenido con vida». La actriz también ha ejercido como coproductora ejecutiva de la serie, al igual que su colega Reese Witherspoon, impulsora esencial del proyecto. «Cuando leí la novela, inmediatamente pensé en colaborar con Anya», confiesa la intérprete. «Gambito de dama acababa de estrenarse, y verla en esa serie convenciéndonos de que el cerebro de su personaje funcionaba más rápido que el nuestro me hizo comprender que eso era exactamente lo que queríamos para el personaje de Lucky: alguien extremadamente inteligente y que siempre va unos cuantos pasos por delante de todos los demás. Una estrella de acción excepcional».