Cuando a Luis Zahera se le pregunta por su experiencia protagonizando por primera vez una serie, y además una comedia, empieza por matizar que es coprotagonista. Comparte pantalla con Lucía Caraballo (No me gusta conducir), que interpreta a Uxía, la sobrina de Antón, el personaje de Zahera. Animal llega de la mano de Netflix y Alea Media, con quien el actor gallego nos ha acostumbrado a series más oscuras como Entrevías o Vivir sin permiso. “Generalmente, hago papeles bastante duros. Me gusta estar metido en una comedia y a ver cómo la recibe el público”, dice.
¿Qué te gustó de este proyecto?
Me gustó la idea de un veterinario rural, un tío enamorado de los pueblos, de los ganaderos, que, por el abandono del rural, se tiene que trasladar a la tienda Kawanda de su sobrina porque se ve sin trabajo. Allí se encuentra con clientes que tratan a los animales como si fueran personas y él se ve sorprendido por todo esto, se estresa, se descoloca. Se juega en esta comedia con este endiosamiento de los animales. También me atraía muchísimo trabajar con una actriz muy joven, Lucía Caraballo, que me parece el futuro de la interpretación española.
Es Uxía quien ayuda a Antón cuando “la vida se le desparrama como la tortilla de Betanzos”. ¿Qué relación construyen?
Se apoya en su sobrina, en esta nueva generación, para ordenar su vida o crear un vínculo. Es un hombre muy solitario y cae en la soledad. Es una serie humana que mira eso de confiar en el otro, dejarse acompañar, que en este mundo de individualismo viene muy bien.
El universo Kawanda sirve para mostrar lo peor del capitalismo. ¿Cómo lo va a gestionar Antón?
Antón es un hombre de la generación de antes, no entiende los likes, esas caritas sonrientes, este nuevo sistema de renta, de consumo, este capitalismo atroz. Él es un outsider, se quiere apartar, pero cada vez es más difícil porque se queda más solo de lo que ya estaba. Y él lo vive como algo extraterrestre que no entiende, que no le gusta y que sufre por ello.
Viendo a Antón, una se pregunta si mantener los principios es compatible con este mundo.
Viendo el consumo que hay, el capitalismo que nos devora a todos, Ucrania, el problema de Palestina… Es un momento difícil, estamos como pollos sin cabeza y creo que la serie va un poco del descoloque que tenemos. Evidentemente, con humor, con una dirección magistral de Víctor García León (Vete de mí, Vota Juan), que le da esa oscuridad. Él habla de que no es comedia salvaje, que es “grimedia”, que te tiene que dar un poco de grima. Me gustan mucho esos 23 minutos de cada capítulo, que hay algo oscuro, pero que se plantea con comedia, que creo que es muy enriquecedor y muy terapéutico reírse de nosotros mismos.