Alain Guiraudie sigue reflexionando sobre la mirada voyerista en ‘Misericordia’: “Profundizo en la idea de poseer al otro a través de la mirada”

Misericordia

El director de El desconocido del lago, Alain Guiraudie sigue reflexionando sobre la mirada voyerista de sus personajes y de su cámara en Misericordia.

Todo en la última película de Alain Guiraudie, Misericordia, descoloca. Desde su ambiguo protagonista a la alternancia de géneros, que va de la comedia nacida de la extrañeza al thriller rural, con un telón de fondo forestal y brumoso envuelto en misterio y un grupo de personajes a cuál más excéntrico.

La impredecible propuesta, presentada en Cannes primero, ganó la Espiga de Oro a la mejor película y el premio al mejor guion en la última Seminci de Valladolid. Su personaje principal es una suerte de hijo pródigo que regresa a un pueblo de la Occitania interior para el funeral de un panadero para el que trabajó en la juventud, pero termina atrapado, como imantado, a su lugar de origen.

A continuación, se producen diferentes coqueteos con hombres y mujeres de su pasado, un asesinato y una relación simbiótica con un cura. La trama se inspira muy libremente en su primera novela, Rabalaïre (2021). Como curiosidad, cabe destacar que la película cuenta con la producción de Albert Serra y Montse Triola, de Andergraun Films.

Al contrario que en proyectos precedentes y a pesar de que el otoño se retrata como un personaje más, Guiraudie recurre en este caso a primeros planos de rostros, en detrimento de los planos generales a los que acostumbra. La razón tras este cambio de acercamiento a sus sujetos de estudio responde a su interés por “enfatizar el valor de los silencios en la relación entre el protagonista y sus conocidos y amigos en la adolescencia, con los que se generan misterios, deseos, temores y tensiones”.

El objetivo que se había marcado para su séptimo largometraje en lapsos de cuatro años era “rodar una película erótica, con deseo, pero sin concretar el acto sexual”, compartía el cineasta en París durante los encuentros anuales de Unifrance.

“Durante el montaje me he dado cuenta de que en Misericordia la cámara desea. No es tanto que capte la pulsión sexual entre los personajes, sino que me da la impresión de que el deseo que se ve es el que circula entre el objetivo y los actores. La cámara desea más a los personajes que ellos entre sí. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que en mi cine practico la escopofilia: profundizo en la idea de poseer al otro a través de la mirada”, se explayaba el director de las también voyeristas El desconocido del lago (2013), por la que se alzó con el premio al mejor director de la sección Una cierta mirada y la Queer Palm en Cannes, y Rester vertical, (2016), con la que ganó el galardón a mejor director en Sevilla.

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