Paul Walter Hauser convirtió su aparición en el estreno de Resident Evil en Los Ángeles en una declaración de intenciones. El actor acudió a la alfombra roja con un misterioso pin que escondía unas coordenadas vinculadas al antiguo rancho de Jeffrey Epstein.
Hauser asistió este martes al estreno de Resident Evil en Los Ángeles con una camiseta negra que llamó especialmente la atención. En ella llevaba un pequeño pin cuyos números correspondían a las coordenadas de Zorro Ranch, en Nuevo México, una propiedad que en el pasado perteneció a Jeffrey Epstein.
El propio actor explicó el significado del accesorio y aseguró que decidió llevarlo para llamar la atención sobre el lugar y sobre las informaciones relacionadas con los conocidos como archivos de Epstein. Según Hauser, el rancho está rodeado de misterio y señaló que posteriormente habría sido adquirido por una iglesia, algo que, en sus palabras, resulta todavía más inquietante.
No es la primera vez que el actor utiliza su visibilidad pública para hablar de este asunto. En febrero, Hauser ya había cuestionado públicamente el silencio de parte de Hollywood ante la publicación de documentos relacionados con Epstein. A través de Instagram, reclamó que figuras de la industria se pronunciaran sobre las acusaciones de abusos y explotación de menores vinculadas al caso.
En aquella publicación, el intérprete apeló directamente a sus compañeros de profesión y preguntó por qué no estaban utilizando sus plataformas para hablar del tema. Hauser también defendió la necesidad de proteger a los menores y afirmó que los premios y reconocimientos profesionales no tienen importancia frente a cuestiones que considera mucho más graves.
El interés por Zorro Ranch volvió a crecer este año después de que medios estadounidenses informaran de nuevas investigaciones abiertas en Nuevo México relacionadas con las acusaciones de abusos que antiguos denunciantes sitúan en la propiedad. El rancho, adquirido por Epstein en la década de los noventa, se ha convertido en uno de los lugares asociados a su controvertida trayectoria.
Pero el mensaje de Hauser en el estreno de Resident Evil no terminó ahí. Su camiseta también incluía una frase en letras amarillas que decía “Kubrick Didn’t Kill Himself”, una referencia a una teoría de la conspiración relacionada con el director Stanley Kubrick.
El actor reconoció que en este caso estaba jugando con una de esas teorías conspirativas. Kubrick murió en 1999 a los 70 años tras sufrir un ataque al corazón mientras dormía, y desde entonces han circulado especulaciones, sin pruebas, que cuestionan las circunstancias de su fallecimiento