Pedro Casablanc debuta en la dirección de largometrajes con El sastre del rey, una fábula inspirada en recuerdos de su infancia en Marruecos. Ambientada en 1975 y protagonizada por el joven Mateo Casado, la película propone una historia de iniciación a la vida y a la ilusión a través de la mirada de un niño que comienza a descubrir el mundo que le rodea.
Pedro Casablanc, prestigioso actor de teatro y, en los últimos años, un nombre omnipresente del cine español (B, la película, El hombre de las mil caras), se ha puesto detrás de la cámara para dirigir, en sus propias palabras, “una película de aventuras vistas desde el interior del alma de un niño”, una fábula protagonizada por Mateo Casado, un pequeño actor de 10 años, inspirada en recuerdos de su infancia en Marruecos.
El sastre del rey, título que ya contiene la aspiración de cuento de la película, es la historia de un niño, Pablo, en el momento en que empieza a descubrir las contradicciones y los misterios del mundo de los adultos. Hijo de un sastre, la anécdota alrededor de la que se desarrolla la trama es el encargo a su padre de confeccionar un traje para el rey, “en ese momento, la máxima autoridad civil, militar y religiosa del país, una personalidad muy temida”, aclara el director, autor también, junto a Fernando Navarro, del guion.

“Es una iniciación a la vida y a la ilusión, y un homenaje al esfuerzo de los que emigran de su país y crean una nueva sociedad”, explica Casablanc, que sitúa la acción del relato en 1975, cuando en España “todo era oscuro y triste”, mientras que en Marruecos él y su familia, como los personajes de esta ficción, vivían “en una sociedad que era como una pequeña burbuja de exiliados y emigrantes que habían huido de las guerras del norte de Marruecos y de la Guerra Civil, instalados en un entorno mucho más próspero y con una marcada influencia francesa”.
Pablo también descubre la magia del cine gracias a la sala situada junto a la sastrería de su padre y a la amistad que entabla con el proyeccionista. Fascinado por El hombre que pudo reinar (John Huston, 1975), ve la película una y otra vez y empieza a interpretar su propia vida a través de las escenas de este clásico del cine de aventuras, una de las principales inspiraciones del director. “Siempre digo que El sastre del rey es una película antigua, con un poco de pátina de película de aventuras de los años 70, como la de John Huston”, señala.
Según adelanta Casablanc, el niño cree que sus padres atraviesan una crisis y llega a imaginar que su madre está enamorada de su carismático tío aventurero. “Lo que hace es, de alguna manera, con su imaginación, salvar a esa familia. No puedo contar más, no puedo decir si esto es real o no”, comenta el director. Para él, el descubrimiento del cine es también el descubrimiento de un refugio: “Pablo descubre el cine, como yo lo descubrí, y le ilusiona mucho todo el mundo de la fantasía y de la irrealidad, que es mucho más bonita que la realidad en la que vive, y así ve el mundo con otros ojos”.

Con fotografía del veterano José Luis Alcaine, la película, rodada entre Madrid y Granada, reúne un reparto encabezado por el joven Mateo Casado junto a Jesús Carroza y Natalia de Molina, que interpretan a sus padres; Alberto Ammann, en el papel del admirado tío Fredi; Nourdin Batán como el proyeccionista, y Alec Baldwin, que da vida a un mensajero del rey.
Aunque adopta el tono de una fábula, El sastre del rey no elude el contexto político de la época. Casablanc explica que la película hace referencia a “un régimen autoritario, dictatorial”, inspirado en el reinado de Hasán II, aunque nunca se menciona explícitamente su nombre ni la ciudad marroquí en la que transcurre la historia. “No queríamos hacer una referencia demasiado directa. Tampoco nombramos nunca en qué ciudad marroquí estamos, para acercarnos más al ámbito del cuento o de la fábula. Pero sí hablamos de un personaje que lleva las riendas del país con mano dura, con despotismo y creando miedo a su alrededor”.
En el fondo, El sastre del rey es también un viaje íntimo a los recuerdos de infancia de su director. “En esta película hay mucho de lo que me ha pasado a mí de pequeño, de lo relacionado de mi vida con el cine. Mi vida es más una película, por eso creo que le dedicaré la película a mis padres y a John Huston”, concluye Casablanc.