El calor invita a pensar en piscinas, pero en el cine estos espacios pueden convertirse en mucho más que un lugar para darse un baño. Repasamos tres películas muy diferentes en las que el agua tiene un papel fundamental en la historia.
En pleno verano, una piscina parece el lugar perfecto para escapar de las altas temperaturas. Sin embargo, el cine ha demostrado en numerosas ocasiones que también puede ser un escenario para el deseo, la tensión, los secretos o incluso el terror. En La piscina, de Jacques Deray, se convierte en el centro de una relación marcada por los celos; en El nadador, sirve como punto de partida para el peculiar viaje de su protagonista; y en La piscina (Night Swim), es directamente el origen de una amenaza sobrenatural. Tres películas de épocas y géneros muy distintos con algo en común: aquí la piscina es mucho más que un simple escenario.
La piscina (1969), de Jacques Deray

Jean-Paul y Marianne disfrutan de unas vacaciones en una villa cercana a Saint-Tropez. La tranquilidad de la pareja se altera cuando Marianne invita a pasar unos días a Harry, su antiguo amante, y a Penélope, la hija de este. La convivencia entre los cuatro irá haciendo aflorar los celos y las sospechas.
La piscina ocupa el centro de la villa y se convierte en uno de los principales espacios de convivencia entre los personajes. Es el lugar alrededor del que se desarrolla buena parte de la tensión, marcada por el deseo, los celos y la rivalidad.
El nadador (The Swimmer, 1968), de Frank Perry

Ned Merrill, interpretado por Burt Lancaster, decide un día regresar a su casa atravesando las piscinas de sus vecinos. A medida que avanza de una propiedad a otra y se reencuentra con personas de su pasado, ese peculiar viaje irá revelando una realidad muy distinta de la que parecía al comienzo.
En esta película, las piscinas son literalmente el recorrido que articula toda la historia. Cada una marca una nueva etapa del viaje de Ned y un nuevo encuentro, por lo que no son simplemente el escenario de la película, sino el elemento sobre el que se construye su estructura narrativa.
La piscina (Night Swim, 2024), de Bryce McGuire

Ray Waller, un antiguo jugador de béisbol obligado a retirarse, se muda con su familia a una nueva casa. Con la esperanza de recuperarse físicamente, considera que la piscina del jardín puede servirle como terapia y ser, además, un espacio de ocio para sus hijos. Sin embargo, un oscuro secreto relacionado con la casa desencadenará una amenaza que pondrá en peligro a toda la familia.
En este caso, la piscina es directamente el eje de la historia. Todo el conflicto sobrenatural parte de ella, y lo que inicialmente parece una ventaja de la nueva casa acaba convirtiéndose en el origen del peligro.