La justicia, los falsos culpables y la verdad han sido temas recurrentes en la filmografía del cineasta irlandés Jim Sheridan, conocido por películas como En el nombre del padre, Mi pie izquierdo o En América. Ahora, con su nuevo trabajo, Recreación de un asesinato, firmado junto a David Merriman, vuelve a estos mismos temas aprovechando un caso real: el asesinato en 1996 de Sophie Toscan du Plantier, en Toormore, una localidad rural del condado de Cork. El periodista independiente Ian Bailey, sobre el que recayeron las mayores sospechas, fue interrogado en Irlanda un par de veces y puesto en libertad por falta de pruebas. Poco después fue juzgado en rebeldía en Francia. Ahora Sheridan imagina qué habría pasado con el caso si este hombre hubiera sido juzgado en Irlanda y su futuro lo hubiera decidido un jurado popular.

Con Vicky Krieps en el papel principal y el propio director dando vida al presidente del jurado, la película cuenta en el reparto también con Aidan Gillen, Colm Meaney (como el hombre acusado) y John Connors, entre otros. Intérpretes para una historia que reúne a los miembros del jurado popular en una única habitación prácticamente a lo largo de todo el metraje y que recuerda inevitablemente a la extraordinaria ópera prima de Sidney Lumet, Doce hombres sin piedad. La existencia de una duda razonable que esgrime la jurado número 8 (Krieps) es lo que va convenciendo al resto de la posibilidad de haberse equivocado en sus primeros juicios.
“Hoy en día todo el mundo parece estar 100% seguro de todo. No hay suficiente duda en el mundo. Ahora mismo la gente no se para a pensar, a dudar. Uno de los problemas que veo es que en el mundo digital se puede manipular muy fácilmente todo, también las imágenes, así que vivimos en una época de la posverdad prácticamente”, afirma Jim Sheridan, que reconoce que esta película, como otros trabajos suyos anteriores, responde a una intención de “hacer justicia desde el cine”.
Los prejuicios con los que miramos y juzgamos a los demás, la forma en que las propias experiencias condicionan nuestro punto de vista y emociones como la ira que no aprendemos a controlar completamente surgen en este drama, en el que Sheridan ha vuelto a trabajar con actrices y actores de reconocidísimo talento. Tres películas con Daniel Day-Lewis confirman la inclinación de este cineasta a trabajar con los mejores. Y Vicky Krieps es su nueva apuesta en esta película.

“Es raro porque no hay nada que yo pueda hacer si el intérprete o la intérprete no es bueno. Si trabajase con intérpretes medios, me aburriría. Creo que yo les doy una cierta dosis de realidad, hago que se sientan más reales, pero a veces me llevan por la calle de la amargura”, dice el director, que se lamenta de las contradicciones de muchos actores (“Hablan sobre cambio climático, pero llegan en jet privado”): “Me cuesta entenderlo. Pero Daniel Day-Lewis no es así. Emma Thompson tampoco es así y Vicky Krieps, desde luego, no es así, y es una intérprete impresionante”.
Y es en Recreación de un asesinato una mujer que confiesa que no puede decir de alguien que es culpable mientras existe una mínima duda sobre ello. Es la esencia de la justicia, defendida en la película desde la razón y la ternura de esta jurado, comprensiva y atenta a los razonamientos de los demás… y apoyada por el presidente del jurado, interpretado estupendamente por el propio Sheridan, porque, como él mismo explica, “era la mejor manera de tener un poco de control sobre todo lo que ocurría y podía ir guiando a los actores”.