Dos años después del exitoso estreno de Reina roja, llega la segunda temporada, Loba negra, más thriller de acción con mafias y rodado en una Marbella invernal. Victoria Luengo y Hovik Keuchkerian retoman sus papeles. Nos lo cuenta Koldo Serra.
Publicada en 2018, en tan solo un año, la novela Reina roja, de Juan Gómez-Jurado, vendió 250 mil ejemplares. En 2019 salió la segunda parte, Loba negra. Y en 2020, el cierre de la trilogía, Rey blanco. Entre las tres suman más de tres millones de libros vendidos y han sido traducidas a más de 20 idiomas. Un fenómeno como ese es imposible que se escape de su salto a la pantalla y fue Prime Video quien lo encargó antes incluso de la publicación de la parte final. En 2024 se estrenó la primera temporada con tal alcance global que la adaptación de las otras dos novelas quedó confirmada y encargada enseguida.
“Siempre le digo a Juan Gómez-Jurado que me debe cinco años de vida”, bromea Koldo Serra, el director de lo que serán tres temporadas de Reina roja. “Es curioso, porque cuando uno firma una primera temporada, nadie sabe si va a funcionar. Te dicen, obviamente, que si va bien, habrá dos, siguiendo las novelas, pero incluso se podía llegar a haber planteado solo una temporada para las otras dos. Y, por eso, al arrancar yo intenté no hacerme una idea global, pero luego como fue tan, tan bien”.

Aunque sacar adelante la primera fue un trabajo de cinco años, con el reparto, el tono y el estilo marcados, la segunda y la tercera se han rodado prácticamente seguidas en menos de dos. “Mientras estábamos con la postproducción de Loba negra, estábamos ya con la preproducción de Rey blanco”, confirma Serra por teléfono a unas semanas de estrenar la segunda parte y en un descanso de la postproducción de la tercera. Un trabajo absorbente y gratificante que nunca dudó aceptar.
“Una de las cosas que me hizo decir sí al proyecto es que las tres novelas son muy diferentes. Es decir, cada una es casi un género distinto”, explica. “La segunda no tiene nada que ver con la primera, para empezar, porque se localiza en Marbella. La primera era un thriller, una historia casi de orígenes, por la analogía con el mundo de los superhéroes que le gusta mucho a Gómez-Jurado, salvando las distancias como un Seven, de David Fincher; mientras que la segunda es un thriller policiaco con mafias mediante; y la tercera –sin hacer ningún spoiler, porque se ve en el libro– es una buddy movie y una cuenta atrás. Y entonces, lo bonito es que tienen muchos elementos parecidos, los mismos personajes evolucionando, una trama horizontal larga que las une, pero cada una tiene su identidad propia”.
MARBELLA, CIUDAD SIN SOL

Loba negra arranca en Madrid, Antonia (Victoria Luengo) y Jon (Hovik Keuchkerian) se reencuentran en la escena de un crimen, el cadáver de una mujer emergido del río Manzanares. Pero las pistas y las órdenes de Mentor (Alex Brendemühl) les llevan enseguida hasta Marbella, solo unos días antes de Navidad. Jon vive un momento personalmente dulce con su nueva pareja (Fernando Guallar), mientras que Antonia pasa por un fuerte bache, atiborrándose cada vez con más frecuencia de las pastillas rojas que, supuestamente, le despejan su mente prodigiosa. Ella sigue centrada en el trabajo, obsesionada con quien intenta acabar con las reinas rojas, a él no le apetece seguir en esto. Así, llegan a la Costa del Sol en invierno, una elección consciente del equipo de Koldo Serra para diferenciarse de otros títulos rodados allí que involucran a las mafias del este. En su caso, tienen que encontrar a Lola Moreno (Adriana Torrebejano), esposa de un capo ruso asesinado, con la ayuda (o zancadilla) de dos policías locales, Romero (Silvia Abascal) y Belgrano (Mauricio Morales).
“La historia arranca seis meses después de terminar la primera. Y Antonia y Jon han evolucionado, su relación ha evolucionado… no sé si para bien”, dice Serra que, adelanta, como ocurrió ya en la anterior, aquí han seguido siendo muy fieles a Loba negra, pero “hay elementos novedosos y muy interesantes que la hacen diferente y complementaria a la novela”, matiza. “Nosotros trabajamos con Juan siempre. Nada se ha escrito sin la connivencia de Juan. Incluso hay muchas cosas que él siempre dice, medio en broma, que ojalá se le hubieran ocurrido, pero, claro, nosotros partimos con la ventaja de que tenemos las tres novelas escritas y podemos ver el global y Juan iba escribiendo hacia adelante”.
Técnicamente, los nuevos seis capítulos han sido más exigentes aún, con extensas escenas de acción, como el asedio del chalet “casi una película en sí mismo, con 20.000 tiros, 20.000 cosas rotas, coches que explotan, gente que se tira de tejados y rodando con sol, con nieve, con animales”, enumera el director. Además, introduce nuevos personajes que no serán tan pasajeros porque, como los iniciados en las novelas de Gómez-Jurado sabrán, algunos reaparecerán en la saga Todo arde, que también ha rodado ya Prime Video. “Cuando rodamos Loba negra, ya sabíamos que se iba a rodar Todo arde”, remata Serra. “Y las dos producciones hemos estado en contacto para intentar que todo tenga sentido, una unidad estética, una coherencia… para los muy fans de Juan en este universo en el que todo converge”.