Inspirada en la leyenda del monstruo del lago Ness, Rufus, la serpiente que no sabía nadar narra una historia de superación del miedo repleta de fantasía, aventuras y mucho color.
Se llaman serpientes marinas, pero por su aspecto parecen casi dragones: lagartos de muchos colores que saben nadar y también se mueven con soltura en tierra firme. Rufus es uno de estos animales, uno de los más jóvenes que habitan Isla Serpiente, un recóndito lugar del océano donde parecían estar a salvo… hasta que dejan de estarlo. Los seres humanos, su mayor enemigo, también han encontrado ese rincón y los grandes cruceros amenazan su hábitat. Por eso, el líder de estos reptiles acuáticos, Ludvik, un orgulloso y narcisista descendiente de los extintos dragones chinos, pide voluntarios para una misión que podría salvar a toda la comunidad. Nadie da un paso al frente, pero Rufus, que ni siquiera sabe nadar y siente un profundo miedo al agua, decide embarcarse en la aventura a escondidas de todos, especialmente de su abuela, que siempre le ha protegido.

Inspirada en la leyenda del monstruo del lago Ness y basada en el clásico libro infantil de los años 70 Ruffen, de Tor Åge Bringsværd y el ilustrador Thore Hansen, Rufus, la serpiente que no sabía nadar es una película de animación fantástica y aventurera que transmite un poderoso mensaje a los más pequeños. “La moraleja no es que debas ser siempre el perfecto valiente”, explica su director, Endre Skandfer. “La verdadera valentía de Rufus reside en que tiene terror al agua y, aun así, decide actuar cuando los demás lo necesitan. El miedo no te hace débil; es el motor que te permite descubrir tu propia resiliencia. La verdadera fuerza surge de la colaboración entre los diferentes, demostrando que cada individuo tiene algo único que aportar cuando nos unimos”.
Skandfer es un veterano animador e ilustrador que descubrió su vocación gracias a la curiosidad que despertaron en él los viajes que hacía de niño junto a su padre. Y Rufus, su primer largometraje de animación, es precisamente un viaje: el que lleva a su protagonista desde la remota Isla Serpiente hasta Escocia en busca de ayuda, siguiendo los rumores de que su tía, Bessie —la legendaria Nessie—, vive allí. Sin embargo, el trayecto da un giro inesperado cuando Rufus acaba por error en un terrible zoológico regentado por una mujer que parece odiar tanto a los animales que los mantiene encerrados. Será entonces cuando el valiente reptil lidere una épica fuga de todas las criaturas cautivas.

El colorido apartado visual de la película también lleva la firma de Skandfer, que reconoce inspirarse en el método de trabajo de los clásicos de Disney: construir cada detalle a partir de storyboards y no tener miedo a abrazar una vocación claramente comercial, tanto en lo estético como en lo narrativo, para conseguir que la historia llegue lo más lejos posible y conecte con el mayor número de espectadores.