Berlinale 2026: ‘Ravalear’, un intenso thriller en defensa de la identidad de los barrios

Berlinale 2026: ‘Ravalear’, un intenso thriller en defensa de la identidad de los barrios

Ravalear

Desde una historia personal de Pol Rodríguez, la serie Ravalear habla de la lucha por la dignidad de las ciudades a través de un tensísimo thriller.

Can Lluís abrió sus puertas en 1929. Un restaurante histórico del Raval de Barcelona. En 1946, un anarquista explotó la bomba y mató al dueño y uno de sus hijos, pero el restaurante siguió. Durante años fue lugar de encuentro habitual de artistas, gente del cine, escritores… Era el restaurante de la familia del cineasta Pol Rodríguez.

Él creció allí, cada tarde ayudando a su familia, cada noche, en los 80, en la epidemia de la heroína, su padre le metía el dinero de la caja en los bolsillos y salían juntos, si algo pasaba, él debía salir corriendo… Estas son historias que Rodríguez cuenta en sus notas de producción.

@ Lucia Faraig / Pol Rodríguez e Isaki Lacuesta en el rodaje.

En 2011, tuvieron que cerrar Can Lluís, la compra del edificio por parte de un fondo buitre que les subía el alquiler de manera abusiva e imposible de manejar, no les dejó más salidas. Ahora, cinco años después, llega «la venganza fílmica» de Rodríguez. Ravalear, serie de ocho episodios, estrenada en el Festival de Berlín (y que llegará en la primavera a HBO Max en España), parte de esa historia personalísima de Pol Rodríguez y la lleva a un thriller lleno de tensión, tramas y aristas que resuenan como historia universal en cualquier gran ciudad del mundo.

Ravalear es la historia de las ciudades de hoy vendidas a las grandes empresas, que expulsan a sus vecinos, a los negocios locales, a los de siempre, para llenarlas de pisos turísticos, cafés de especialidad, tiendas unificadas y presentes en cualquier parte del mundo. Es la historia del Raval, pero también de Lavapiés o de cualquier otra barrio central en ciudades más preocupadas por los visitantes que por su gente.

Escrita por Isa Campo y Edu Sola (Casa en flames), en colaboración con Daniel González, Alfred Pérez-Fargas, Roger Danes y Maialen Vélez, codirigida entre Isaki Lacuesta (que firma los dos primeros) y el propio Pol Rodríguez es un intensísimo thriller que va sumando tensión y drama en cada capítulo, en cada movimiento de la desesperada familia por salvar su restaurante que cumple 100 años de historia.Ravalear@ Lucia Faraig / La familia en Can Mosques.

Francesc Orella y Lluïsa Castell son Lluís y Lisa, los padres que regentan Can Mosques; Enric Auquer y Quim Ávila son Àlex y David, los hijos que trabajan en el restaurante; Maria Rodríguez Soto es María, la mujer de Àlex. Les conocemos en la cena de celebración del centenario del restaurante, como regalo para los padres les cuentan que, por fin, podrán comprar el local, será suyo. Pero lo anuncian antes de tener el trato completamente cerrado, Sergi López que interpreta a Cristóbal, un agente inmobiliario del barrio, tiene otros planes y se la juega para venderlo más caro a un fondo buitre. Empieza entonces esa carrera a contrarreloj primero para impedir la compra y después para evitar que les echen, tirando de todo tipo de estrategias que les llevarán al límite de la legalidad y a precipicios morales.

“Todo el mundo que va al Raval se aprovecha y se marcha”, dijo Pol Rodríguez en la presentación de los dos primeros episodios (los que hemos podido ver hasta ahora). Todos intentan sacar algo de ese barrio multicultural que está sumido en una rapidísima transformación y que ruedan desde las alturas y a pie de calle, casi documental, atrapando la misma energía que transmiten sus calles y vecinos y aprovechándolas para el thriller, un thriller social y político que denuncia esta insostenible situación y te coloca un nudo de frustración ante tantas evidentes y evitables acciones.

El reparto está brillante y la energía es brutal. Ellos no se han aprovechado, han rodado en el barrio, con el barrio y por el barrio. Una venganza fílmica de cargado entretenimiento.

También te puede interesar:

© REPRODUCCIÓN RESERVADA