Nick Antosca trae de vuelta a Max Cady en la nueva ‘Cape Fear’: “Si tuviéramos una pesadilla centrada en El cabo del miedo, se parecería bastante a nuestra serie”

Nick Antosca trae de vuelta a Max Cady en la nueva ‘Cape Fear’: “Si tuviéramos una pesadilla centrada en El cabo del miedo, se parecería bastante a nuestra serie”

Cape Fear

El actor español se mete en la piel del psicópata Max Cady en Cape Fear, nueva adaptación de la novela que llevara al cine Martin Scorsese, aquí productor ejecutivo. Amy Adams y Patrick Wilson coprotagonizan la serie de 10 episodios creada por Nick Antosca.

Lo dijo Alfred Hitchcock: la venganza es dulce y no engorda. Eso convierte la necesidad de ejecutarla tanto en uno de los impulsos humanos más poderosos que existen como, por consiguiente, en asunto tan recurrente como infalible para la ficción. Y así se explica, por ejemplo, la sucesión de adaptaciones a la pantalla que ha experimentado la historia de Max Cady, el psicópata creado por el novelista John D. MacDonald en Los verdugos (1957) y decidido a imponer a una familia aparentemente ordinaria el castigo que a su juicio merecen. Si Robert Mitchum le dio vida en El cabo del terror (1962) y Robert De Niro hizo lo propio a las órdenes de Scorsese en El cabo del miedo (1991), ahora es Javier Bardem quien se mete en su piel en los 10 episodios de la serie Cape Fear.

“Hemos querido honrar esa herencia”, explica Nick Antosca, creador y showrunner de la nueva serie de Apple TV. “Me gustan las historias que me provocan una sensación similar a la que experimento al despertar de una pesadilla, y eso es exactamente lo que siento al ver la película de Martin. Quiero creer que, si tuviéramos una pesadilla centrada en El cabo del miedo, se parecería bastante a nuestra serie”.

Scorsese aparece en los créditos de Cape Fear en calidad de productor ejecutivo. “Su presencia no es solo nominal”, matiza Antosca. “Estuvo muy involucrado en el proceso de toma de decisiones creativas, pese a que mientras hacíamos nuestro trabajo él ya estaba preparando la película que rueda actualmente. Le estoy muy agradecido”.

Al principio de la nueva serie, Cady sale de la cárcel tras la aparición de nuevas pruebas que lo exoneran del crimen por el que fue condenado 17 años atrás. En público, no tiene más que buenas palabras para quienes fueron su abogada y el fiscal de su caso, Anna y Tom Bowden (Amy Adams y Patrick Wilson), que iniciaron una relación sentimental justo después del juicio; por supuesto, gradualmente va tomando forma la posibilidad de que esa aparente afabilidad forme parte de su plan para destruir a la pareja, a la que culpa de conspirar contra él. Los Bowden saben que Cady está podrido pero, sorprendentemente, todos a su alrededor se muestran hechizados por el ex convicto, convencidos de su inocencia e incapaces de detectar su narcisismo, su sordidez y su victimismo. “En las dos películas, desde el principio queda claro que la intención del personaje es aterrorizar y destruir a sus enemigos, pero Cape Fear no es así”, recuerda Antosca. “El formato episódico nos ha permitido más ambigüedad. Aquí, Cady no tiene prisa; quiere tomarse su tiempo para disfrutar de su misión”.

En su primera mitad, la serie contempla cómo las dudas y la desconfianza van surgiendo entre los Bowden y sus dos hijos adolescentes y amplían las grietas preexistentes en el seno de la prole. “A diferencia de sus predecesores, lo que este Cady quiere no es aniquilar a la familia, sino que ella misma se autodestruya, que le hagan el trabajo sucio. Él funciona como un elemento catalizador”, explica.

REFLEJOS DEL ‘ZEITGEIST’

Cada una de las relecturas del relato de MacDonald, comenta Antosca, refleja la época en la que vio la luz: “La de 1962 habla del conflicto entre un monstruo y una familia americana virtuosa; en la de 1991, el monstruo es aún más depravado, y la familia ya no es tan perfecta, sino que tiene algo de disfuncional y corrupta. Nosotros hemos querido llevar más lejos esa evolución”.

Asimismo, Cape Fear incorpora en su peripecia argumental ansiedades propias de nuestro presente, como los bulos generados a través de la inteligencia artificial y el ciberacoso. “En los años 60 la sociedad seguía manteniendo cierta inocencia; en los 90 el escepticismo y el cinismo se habían apoderado de nosotros, y actualmente ya no sabemos en qué creer porque las mentiras se han apoderado de nuestras vidas”, opina el creador de Cape Fear. “Vivimos envueltos de paranoia, porque siempre hay alguien mirando y escrutando. Es el tipo de entorno al que un manipulador como Cady puede sacar el máximo partido”.

Convirtiendo a su infame protagonista en una celebridad, la serie lleva a cabo una crítica a la malsana fascinación por las mentes asesinas que afecta a nuestra cultura, y que el auge del true crime ejemplifica. “Nos fascina todo lo aberrante que sucede en las casas de nuestros vecinos, detrás de sus cortinas”, opina Antosca, que a lo largo de su carrera ha trabajado ese subgénero narrativo a través de títulos como The Act (2019) y A Friend of the Family (2022). “Nos recuerda que los monstruos son humanos y, por tanto, que nosotros también tenemos la capacidad de ser monstruos”.

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