Protagonizada por Rhys Ifans, Ciudad de las Estrellas es el spin-off de Para toda la humanidad que nos adentra en la (ficticia) carrera espacial soviética de los años 60. Hablamos con los showrunners.
1969, la misión de la NASA Apollo 11 aterrizó en el Mar de la Tranquilidad, y los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin permanecieron sobre esa llanura durante un par de horas recogiendo muestras y tomando fotografías. Desde que su primer episodio vio la luz en Apple TV a finales de 2019, sin embargo, Para toda la humanidad ha invitado a sus espectadores a dar por buena una realidad alternativa según la que quienes efectuaron el primer alunizaje fueron los rusos, y ese hito empujó a la agencia espacial estadounidense a una investigación sin fin que décadas después culminó en la creación de la colonia Valle Feliz en Marte. Y ahora, coincidiendo con la emisión del episodio que cierra la quinta temporada de la serie –ya se ha confirmado que habrá sexta temporada, y que será la última–, los fans pueden descubrir también cómo la Unión Soviética logró gestar ese triunfo histórico –que, recordemos, en realidad nunca ocurrió– gracias al estreno de los dos primeros capítulos del spin-off Ciudad de las Estrellas.

La nueva serie, en efecto, nos transporta a finales de los 60 y al otro lado del Telón de Acero para mostrarnos las vidas de los cosmonautas, los ingenieros y los oficiales de inteligencia gubernamentales que participaron en la versión del hermético programa espacial soviético imaginada por los showrunners Matt Wolpert y Ben Nedivi. Según el primero de ellos, “es muy distinta de Para toda la humanidad, porque funciona sobre todo a modo de intriga de espionaje, y porque su metraje prescinde de los saltos temporales para permanecer anclado en los 70”. Por eso, prosigue Nedivi, “es perfectamente posible seguirla sin haber visto antes ni un solo episodio de la serie a la que complementa”.
Ciudad de las Estrellas toma su título del sobrenombre adoptado por el pequeño pueblo al noreste de Moscú que desde 1960 funcionó a modo de hogar y lugar de entrenamiento para el personal aeroespacial soviético. “En esa época era un lugar ausente de los mapas, escondido en el bosque y sometido a la estricta vigilancia gubernamental”, recuerda Wolpert, que destaca el exhaustivo trabajo de documentación realizado por el equipo de la serie. “Nuestra intención es sumergir al público en esas instalaciones y esa época, darles la sensación de que lo que ven en pantalla fue rodado hace más de medio siglo”. Asimismo, aunque transcurre en un pasado que nunca existió, Ciudad de las Estrellas “incorpora en su peripecia argumental muchos personajes que existieron y situaciones que realmente sucedieron”, añade Nedivi. “Eso hace que resulte mucho más perturbadora”.
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