La casa del dragón sorprendió a los espectadores con uno de los giros más inesperados de su tercera temporada. Sin embargo, el episodio también ha generado un intenso debate por un posible fallo de guion relacionado con Tessarion.
El tercer episodio de la tercera temporada de La casa del dragón, titulado El triunfo de Rhaenyra, sorprendió a los fans con uno de los giros argumentales más inesperados de la serie. Un giro que, sin embargo, vino acompañado de lo que muchos fans no dudaron en calificar como un «fallo argumental evidente». Pero sigamos adelante.
El tan esperado debut de Daeron Targaryen parece hacerse realidad cuando Daemon Targaryen convence a Ormund Hightower de rendirse y le entrega como prisionero a quien todos creen que es el joven príncipe, para llevarlo a Desembarco del Rey. Sin embargo, pronto se produce una revelación impactante: el muchacho es en realidad un impostor y el verdadero Daeron sigue con el ejército de Hightower, listo para desempeñar un papel decisivo en la guerra.
Se trata de un giro completamente nuevo a lo escrito en Fuego y sangre de George R.R. Martin, claramente con la intención de sorprender incluso a quienes ya conocen los acontecimientos de Danza de Dragones. Sin embargo, esta elección narrativa ha generado un acalorado debate entre los espectadores, quienes han identificado un detalle difícil de ignorar.
En el centro del debate se encuentra Tessarion, el dragón de Daeron. Muchos fans se han preguntado por qué la criatura no reaccionó en absoluto cuando Daemon se llevó a su supuesto jinete. Dado el vínculo casi inquebrantable que une a los dragones con sus jinetes, cabría esperar al menos alguna señal de reconocimiento o agitación. Su completa indiferencia, según algunos, debería haber despertado las sospechas de Daemon y haberle hecho darse cuenta de que algo no andaba bien.
También existe otra posible interpretación: Daemon cree tener ahora el control de la situación. Rhaenyra ocupa el Trono de Hierro, los Hightower parecen estar en apuros y capturar a Daeron supondría un nuevo golpe para los Verdes. Fortalecido por esta posición ventajosa, podría haber ignorado el comportamiento del dragón, aceptando sin sospechas al joven que le presentaron como el príncipe.
Sin embargo, resulta más difícil justificar otro detalle que muchos espectadores consideran un verdadero fallo argumental. Daemon decide dejar a Tessarion en manos del ejército de Hightower, a pesar de saber perfectamente cuánto puede influir cada dragón en el curso de la guerra civil. Separar al jinete del dragón habría tenido sentido para evitar una posible fuga, sobre todo teniendo en cuenta la presencia de los guardianes de dragones, pero la serie ni siquiera dedica una sola línea a explicar qué destino le esperaba a Tessarion.
Es posible imaginar que Daemon ordenó que el dragón fuera trasladado a Desembarco del Rey bajo la atenta mirada de los guardianes de dragones, pero aún quedaría un vacío, ya que el espectador se vería obligado a llenarlo con su propia imaginación y suponer un simple pasaje narrativo que habría requerido una simple línea de diálogo.
Este detalle no le resta mérito al episodio, que muchos ya han calificado como uno de los mejores de toda la serie. Sin embargo, cuando se introduce un giro argumental tan importante y alejado de la obra original de George R.R. Martin, es inevitable que cualquier pequeña inconsistencia sea objeto de escrutinio por parte de los fans.
