La tercera temporada de La casa del dragón continúa alejándose de Fuego y Sangre con cambios cada vez más profundos. La ausencia de Nettles y el nuevo papel de Rhaena Targaryen podrían alterar por completo el destino de uno de los personajes más importantes de la Danza de los Dragones.
La casa del dragón continúa narrando la historia de la Danza de los Dragones, inspirándose en la novela Fuego y Sangre de George R. R. Martin, pero la serie de HBO ha tomado un camino cada vez más independiente del material original. Entre profecías añadidas, personajes modificados o eliminados y arcos argumentales reelaborados, la tercera temporada confirma una de las desviaciones más notables: la ausencia de Nettles.
En el libro, Nettles es una figura misteriosa, fundamental para expandir la mitología de los jinetes de dragones. Su habilidad para reclamar un dragón salvaje como Robaovejas, a pesar de no tener la apariencia típica valyria, la convierte en uno de los personajes más singulares de la historia. Sin embargo, la serie optó por no presentarla, confiando parte de su trama a Rhaena Targaryen, interpretada por Phoebe Campbell.
Ya en la segunda temporada se había sugerido que Rhaena podría ocupar el lugar de Nettles, pero es en la tercera temporada cuando esta trama se desarrolla plenamente. La joven logra conectar con Sheepstealer, cumpliendo finalmente su sueño de montar un dragón. Sin embargo, lo que debería ser un logro personal se convierte rápidamente en una situación mucho más peligrosa.
Rhaena lleva al dragón a la guerra sin controlarlo del todo, provocando el caos durante la Batalla de la Garganta. Las consecuencias son devastadoras: Rhaenyra, sin saber la identidad del nuevo jinete, considera a Robaovejas y a su jinete una amenaza. Peor aún, les atribuye parte de la culpa de la muerte de Jacaerys y exige que Daemon encuentre al culpable.
El hecho de que Rhaena sea hija de Daemon podría protegerla de un destino trágico inmediato, pero su posición sigue siendo extremadamente frágil. La joven no puede regresar con Rhaenyra, e incluso Lady Jeyne Arryn termina rechazándola a pesar de sus súplicas. Acostumbrada a la seguridad y los privilegios de la nobleza, Rhaena se encuentra de repente sola en un Poniente cada vez más inestable, obligada a sobrevivir sin aliados y abrumada por la culpa de lo sucedido a Jace.
Es precisamente esta nueva situación la que la acerca cada vez más a la trayectoria de Nettles. En Fuego y Sangre, Nettles forja un vínculo muy fuerte con Daemon mientras ambos buscan a Aemond. Los rumores recogidos en el libro incluso sugieren una posible relación entre ellos, alimentando los celos de Rhaenyra. En la serie, por supuesto, esta dinámica tendrá que ser reescrita: Rhaena es la hija de Daemon y su relación podría convertirse, por lo tanto, en una oportunidad para mostrar un lado más protector del personaje de Matt Smith.
Sin embargo, esto no significa que a Rhaena le espere un final feliz. Si la serie sigue el destino de Nettles, al menos parcialmente, la joven podría verse obligada a huir, perseguida por la misma facción por la que se suponía que debía luchar. En la novela, Nettles desaparece en el Valle junto con Sheepstealer, dejando tras de sí solo leyendas y avistamientos misteriosos.
Un camino similar, adaptado al personaje de Rhaena, podría transformar radicalmente su destino en comparación con el libro. En Fuego y Sangre, de hecho, Rhaena sobrevive a la guerra y mantiene una posición importante en la línea Targaryen. La serie, sin embargo, parece empeñada en llevarla por un camino mucho más doloroso, plagado de aislamiento, sospecha y posible traición.
Por lo tanto, la sustitución de Nettles no es solo un cambio adaptativo, sino una decisión destinada a tener un fuerte impacto emocional y narrativo. Rhaena finalmente ha conseguido el dragón que deseaba, pero ese logro podría ser el principio de su perdición.
