Max Cady, el villano eterno: recordamos a los predecesores de Javier Bardem en el icónico personaje de ‘Cape Fear’

Max Cady, el villano eterno: recordamos a los predecesores de Javier Bardem en el icónico personaje de ‘Cape Fear’

Max Cady

Javier Bardem en Cape Fear es una mezcla de sus dos predecesores como Max Cady en pantalla: Robert Mitchum y Robert De Niro.

No tiene sentido negarlo: Max Cady nos fascina. Solo así se explica que, más o menos cada tres décadas, una nueva versión del personaje vea la luz para castigar a aquellos que lo metieron entre rejas. “Nos atrae porque traspasa los límites de lo aceptable de un modo que nos asusta”, opina sobre él el creador de Cape Fear, Nick Antosca. “La mayoría de nosotros respetamos las normas, y sentimos una curiosidad morbosa por quienes no lo hacen”. Pero Cady resulta seductor por varios otros motivos. De entrada, es la encarnación de algo tan sencillo, primario y universalmente comprensible como la sed de venganza. Además, es un antagonista extraordinariamente aterrador, en buena medida a causa de su inteligencia perversa, su irreductible fuerza de voluntad y su convicción, firme e implacable, de tener la razón y ser un instrumento de reparación moral. Desde que nació en 1957 en las páginas de la novela de John D. MacDonald Los verdugos, eso sí, su cualidad más infalible siempre ha sido su encanto macabro, esa capacidad única para encandilar hasta que llegue el momento de atacar.

La primera adaptación a la pantalla del libro, El cabo del terror (1962, disponible en Prime Video), desafió la censura imperante por entonces en Hollywood retratando a Cady como un violador y pederasta en serie, y dejando claro que la verdadera presa del monstruo no es el abogado Sam Bowden (Gregory Peck), que testificó contra él en un juicio, sino la hija de 14 años del letrado. En su piel, Robert Mitchum resulta tan inquietante como en la del psicópata al que encarnó en La noche del cazador (1955), aunque matiza su típica indolencia lacónica y tóxicamente viril a base de magnetismo erótico. La tensión sexual que el actor desprende aquí es tan intensa que, cuando Cady arrincona a la esposa de Bowden en la cocina, el huevo que ella aplasta sobre su pecho desnudo parece a punto de freírse.

La interpretación que Robert De Niro ofrece en El cabo del miedo (1991, disponible en Prime Video) es pura furia desatada, una encarnación casi demoníaca de la venganza y la manipulación. Su capacidad de intimidación se basa en su fisicidad: su cuerpo parece ser exclusivamente de músculo, y sus tatuajes en buena medida corresponden a versículos bíblicos e imágenes simbólicas que proclaman a gritos su obsesión, pervertida por su mirada sociopática, con la justicia y la retribución. Este Cady se ve a sí mismo como un instrumento para el castigo divino, alguien destinado a “equilibrar la balanza” después de que Bowden se negara a defenderlo de forma justa y adecuada.

Por lo que respecta al Max Cady de Cape Fear, asegura su creador, combina los rasgos de esos dos predecesores. “Quisimos que poseyera tanto la sensualidad del primero como la fiereza animal del segundo, y no se nos ocurrió ningún otro actor vivo que pudiera encarnar esa combinación mejor que Javier Bardem”. Asimismo, añade Antosca, la serie crea un trasfondo más específico para el personaje. “Hemos querido entender de dónde viene y qué ha perdido, y conectar así con su dolor. Acaba convirtiéndose en el villano que todos esperamos que sea, pero para ello completa un largo recorrido emocional. Y, entretanto, nos da miedo y también nos hipnotiza. Es un depredador, sí, pero uno hermoso e irresistible”.

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