Regresa Sam Nelson, el negociador más empático y preparado para enfrentar terroristas. Esta vez será en un tren berlinés. Así será la nueva temporada de Hijack, la serie protagonizada por Idris Elba (estreno en Apple TV+ desde 14 de enero).
Parafraseando unas célebres palabras del escritor Charles Caleb Colton, podría decirse que la imitación es la forma más sincera de televisión; algunas series, eso sí, son más fáciles de emular que otras. Desde su estreno en 2001, 24 inspiró varias otras ficciones episódicas centradas en intrigas criminales y terroristas de ámbito internacional –como Homeland, con la que compartió varios productores–, pero, durante muchos años, ninguna fue lo bastante valiente como para transcurrir en su totalidad en tiempo real o, dicho de otro modo, haciendo coincidir la duración de su metraje con la duración de la historia contada. Es cierto, por otra parte, que 24 fue creada en una época en la que las series solían sumar entre 22 y 24 episodios por temporada. ¿Podría un thriller en tiempo real ser más viable en una era televisiva en la que las temporadas de entre seis y 10 episodios son la norma? En 2023, Apple TV+ ofreció una respuesta positiva a esa cuestión.
Creada por George Kay (Lupin, Criminal) y Jim Field Smith (Criminal, Litvinenko), Hijack dedicó su primera temporada a producir dosis muy generosas de tensión contando una historia que abarcaba la duración de un vuelo de Dubái a Londres: un grupo de criminales armados tomaba el control del avión y el único hombre preparado para impedir el desastre era Sam Nelson (Idris Elba), un negociador corporativo especializado en mediar en acuerdos empresariales. En su transcurso, esos siete episodios observaban cómo su protagonista y varios otros de los 200 pasajeros del vuelo ideaban una serie de planes para lidiar con los terroristas, mientras controladores aéreos, agentes de la ley y funcionarios gubernamentales investigaban los motivos del secuestro y su posible solución desde tierra firme.

Clare-Hope Ashitey y Toby Jones.
Ahora, dos años después, la segunda temporada de la serie sitúa a Nelson en el interior de un tren urbano berlinés en el que unos terroristas han colocado una bomba. La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que una misma persona se vea envuelta en dos situaciones tan similares en tan poco tiempo? Digamos que, si nos creemos la cantidad de crímenes sangrientos que ocurren en el bloque de apartamentos donde se ambienta Solo asesinatos en el edificio, también podemos creernos la proclividad excepcional de Nelson a las situaciones peligrosas.
El nuevo escenario volverá a exigir al héroe que exhiba su habilidad extraordinaria para la gestión de crisis. Recordemos que, aunque los acontecimientos relatados en la primera temporada por momentos desembocaron en enfrentamientos físicos, para Nelson los puños siempre son el último recurso; su principal arma siempre es la conversación.
Como ya demostró a bordo del vuelo KA29 de la compañía Kingdom Airlines, es un hombre empático, cauteloso y seguro de sí mismo, perfectamente consciente de que la mejor forma de evitar una catástrofe a gran escala y prevenir daños humanos es averiguar cuáles son las exigencias de los criminales y dialogar con ellos.
En su piel, Idris Elba ya demostró hasta qué punto su trabajo actoral resulta instrumental en la capacidad de la serie para generar suspense tanto permitiéndonos comprender cómo funciona la mente de su personaje como mostrándonos la sucesión de fachadas que se ve obligado a adoptar para mantener la situación bajo control. También cabe esperar que, de nuevo, el carisma del británico permitirá a los nuevos episodios insuflar credibilidad y gravedad hasta a las situaciones más patentemente absurdas.
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