Estreno 23 de octubre en HBO Max
Diane Kruger protagoniza Pequeños desastres, un thriller psicológico que se adentra en el miedo y la angustia de la maternidad.
Jess es la madre perfecta. O, al menos, lo parece: felizmente casada, vive en una idílica casa con jardín junto a su marido y sus cuatro retoños, por los que se desvive. Una madrugada, sin embargo, irrumpe agitada en el hospital con su última hija en brazos, un bebé de pocos meses que, según asegura Jess, se ha dado un golpe en la cabeza mientras jugaba. Da la casualidad de que Liz, una de sus mejores amigas, será la profesional encargada de asistirlos; tras explorar a la niña, la doctora se da cuenta de que un impacto tan severo no puede deberse a un sencillo accidente doméstico: todo apunta a que podría tratarse de un caso de malos tratos.

“Jess ama ser madre, pero la imagen que se ve obligada a proyectar al mundo le resulta profundamente agotadora”, nos explica Diane Kruger a su paso por el South International Series Festival, quien interpreta a Jess en Pequeños desastres, adaptación del bestseller homónimo de la escritora y periodista británica Sarah Vaughan publicado en 2020.
En el momento del supuesto accidente, su personaje, cuenta Kruger sin querer desvelar demasiado, es una mujer de mediana edad que se encuentra atravesando una fuerte depresión post-parto. “Yo no he pasado por una experiencia así, pero tengo unas cuantas amigas que sí”, cuenta la actriz, madre, en la vida real, de una niña de siete años. “Acudí mucho a ellas para preparar este personaje: el estrés, los cambios en sus relaciones, la vergüenza y el dolor que sentían, su miedo a la hora de pedir ayuda… Muchas mujeres atraviesan por situaciones como esta. Para mí, lo importante era dar forma a un personaje que se enfrenta a una realidad complicada sin arrojar juicios severos sobre él”, añade.

La ficción está construida desde los códigos del thriller psicológico. El miedo, la paranoia, la angustia más profunda funcionan como ejes fundamentales en un relato que aspira a explorar el desgarro interior de una mujer que, sobrepasada, termina derrumbándose al tener que cumplir las altas expectativas que la sociedad tiene de ella. “En la era de Instagram, por desgracia, estas exigencias no han hecho más que pronunciarse: estamos sobreexpuestos y parece que en nuestra vida solo hay luz. Y claro: rara vez se ven las oscuridades, que también existen”, opina Kruger.
La actriz destaca que uno de los elementos fuertes de la serie es la manera en que incide en la importancia de las redes de apoyo entre mujeres. Pero no sólo delante de la cámara –el grupo de amigas que se respaldan en la maternidad y los desafíos emocionales–, sino también detrás de la misma: Kruger asegura que la solidaridad femenina la ayudó a enfrentar algunas de las escenas más intensas. “Y esto es algo que refleja, pienso, cómo los vínculos entre mujeres pueden ser realmente fundamentales a la hora de afrontar situaciones difíciles y complejas”, concluye.
