Tras semanas de tensión, ha llegado la temida privatización definitiva del hospital en la temporada 2 de Respira. Nuevos gestores entran con un plan agresivo: recortes en personal, reducción de protocolos de higiene y decisiones médicas guiadas por la rentabilidad económica. De un día para otro, los profesionales se encuentran trabajando sin recursos básicos, obligados a priorizar quién recibe atención y quién debe esperar.
Mientras el hospital cambia de manos la presidenta Patricia Segura continúa su tratamiento contra el cáncer con el fármaco experimental de la doctora Sophie, pero en el episodio final se descubre que Sophie falseó los datos. El porcentaje de éxito que había mostrado no era real y ocultó los efectos secundarios graves. Cuando Biel y Moa logran reunir pruebas para destapar la mentira, Sophie desaparece del hospital, se lleva todos los documentos de la investigación y deja a Patricia sin acceso a la última dosis que necesita, este es sin duda el hilo del que tirar en una hipotética temporada 3 aún no confirmada por Netflix.
En plena campaña electoral, Patricia gana las elecciones, pero el triunfo llega el mismo día que pierde el control sobre su tratamiento.
Rupturas, traiciones y un accidente que lo cambia todo
La situación límite del hospital afecta también a los personajes en lo personal. Jésica, tras recuperarse y volver al quirófano, intenta estabilizar su vida afectiva, pero la presión la desborda. Rompe con Biel y rechaza la propuesta de compromiso de Lluís. Vuelve a operar, sí, pero lo hace completamente sola.

Jon Balanzategui vive su propio terremoto emocional. Cuando por fin parecía haber encontrado estabilidad con el residente Quique, un error del joven desata el desastre: deja una pastilla de éxtasis en casa y la hija de Jon la ingiere por accidente. La niña acaba en urgencias del mismo hospital donde trabaja su padre. Jon rompe la relación de inmediato, devastado por haber mezclado su vida personal y su entorno familiar sin prever las consecuencias.
Pero el golpe final de la temporada lo recibe Biel. Convencido de que su padre —ahora vinculado a los nuevos gestores del hospital— pudo colaborar con Sophie filtrándole información, se enfrenta a él. La discusión escala hasta convertirse en un estallido de reproches y acusaciones. Biel exige respuestas; su padre insiste en que él no traicionó a nadie. Antes de poder aclarar nada, ocurre un accidente de tráfico que deja al padre gravemente herido. La trama queda suspendida en el aire: no hay confesión, no hay perdón y no hay cierre.
Un cliffhanger que abre el camino a la T3
La doctora Sophie desaparecida con el único tratamiento que podría salvar a Patricia. Jésica sola, aunque de vuelta en el quirófano. Jon enfrentado a las consecuencias de un fallo que casi le cuesta la vida a su propia hija. Biel atrapado entre la culpa, la sospecha y un padre que quizá no pueda explicarse nunca.
Y el Sorolla, convertido en un hospital privatizado donde los números mandan más que las vidas.

El episodio final abre conflictos para una temporada 3 inevitable.
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