El argentino Pablo Trapero rueda su primera película en inglés, Sus hijos, escrita junto a Sarah Polley y protagonizada por Bill Nighy, Imelda Staunton y George MacKay.
Retratista de los márgenes de Buenos Aires (Elefante blanco, Carancho…), Pablo Trapero alcanzó el éxito internacional con la película El clan (2015) y desde entonces ha estado intentando sacar adelante proyectos fuera de Argentina. Ha trabajado en series como ZeroZeroZero o Echo 3 y ahora, por fin, estrena su primer largometraje en inglés y con un reparto británico de primera clase.
Sus hijos es la adaptación de la novela El extravagante Señor Dyer, de David Gilbert (ed. Tusquets, 2013), cuyo guion ha escrito junto a la actriz y directora canadiense Sarah Polley (Ellas hablan, Mi vida sin mí). “Lo que más me atrajo fue la universalidad de una dinámica familiar normal como núcleo de la narración”, ha explicado Trapero en el estreno del filme en festivales internacionales como el de Londres o Toronto. Para hacerlo más universal, de hecho, se llevaron la historia de Nueva York, donde en la novela estaba muy arraigada. “Nuestras relaciones más íntimas suelen ser las más complicadas. Sus hijos cuenta la historia de un grupo de personas que tienen todos sus defectos y tratan de encontrar la paz entre sí, aunque luchan por hacerlo”.

Bill Nighy (Una cuestión de tiempo) es Andrew Dyer, un escritor de prestigio que lleva casi 20 años encerrado en su gran casa en la campiña inglesa. Vive con su hijo veinteañero (Noah Jupe, Un lugar tranquilo), alcoholizado, aislado, entre libros y recuerdos. Viendo la muerte cada vez más cerca y sintiendo su cabeza cada vez más perdida, decide llamar a los otros dos hijos mayores (George MacKay, 1917; Johnny Flynn, Ripley), a los que hace años que no ve.
Cuando se reencuentran les revela un gran secreto con el que intenta explicar la abrupta separación y su solitario y peculiar carácter. El secreto es tan perturbador que los hijos llaman a su madre (Imelda Staunton) para que saque su propio veredicto. Y el secreto hace que el filme, aparentemente un melodrama familiar, casi teatral, sume matices fantásticos que, en realidad, Trapero aprovecha para reflexionar en profundidad sobre “legado, responsabilidad, compromiso y ego”.

“El inesperado giro surrealista hace que las cosas sean maravillosamente más complicadas”, explica el cineasta. “Pero, principalmente, Sus hijos trata sobre el amor, y cómo lo desarrollamos y lo gestionamos. El amor está muy ligado a los límites y la libertad, y este delicado equilibrio entre ambos está creando una especie de gran explosión en sus relaciones, empezando sobre todo por Andrew. Así que creo que el público podría identificarse con este complejo retrato familiar”.