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Oliver Hermanus lleva al cine la historia de Ben Shattuck en ‘The History of Sound’, con Josh O’Connor y Paul Mescal: “Esta no es una película sobre lo que significa ser gay”

The History of Sound

Al director sudafricano Oliver Hermanus le ha costado años llevar a la pantalla la historia de Ben Shattuck, The History of Sound, un romance épico protagonizado por los actores del momento, Josh O’Connor y Paul Mescal.

The History of Sound, la segunda película que Oliver Hermanus rueda fuera de Sudáfrica, después de Living, es una arrolladora historia de amor gay que se extiende a lo largo de décadas, continentes y una amplia variedad de canciones populares que la pareja protagonista va grabando por las zonas rurales de EE UU. Los jóvenes musicólogos, encarnados por Josh O’Connor y Paul Mescal, se enamoran en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial.

The History of Sound trata la atracción y el amor mutuos que sienten sus protagonistas con una normalidad poco común en el cine queer. ¿Fue una decisión consciente?

Sí, quise que ni su sexualidad ni la ansiedad que la rodea fueran una fuente de conflicto en la historia. Esta no es una película sobre lo que significa ser gay y, de hecho, creo que no es diferente de una historia de amor heterosexual. La fuente del drama proviene de la duda sobre si estos dos hombres serán capaces de reconocer que están hechos el uno para el otro o, dado que son demasiado jóvenes, si aun así seguirán con sus vidas dejando que las circunstancias los mantengan separados.

Pese a ello, la película ha sido comparada con Brokeback Mountain (2005). ¿Qué opinas al respecto?

Si Brokeback Mountain, que se estrenó hace 20 años, es la única otra película con la que se compara la mía, supongo que eso significa que no hemos hecho suficiente cine de esta temática. Por lo demás, la película de Ang Lee parte de una idea totalmente distinta: dos personas separadas por el miedo a que su relación sea pública y por la frustración de no poder vivir en libertad. Eso no se percibe en los dos protagonistas de The History of Sound; al verla, no da la sensación de que estén viviendo una mentira.

El rodaje y sus protagonistas

La producción de la película se ha prolongado varios años, en parte por problemas de financiación, y durante ese tiempo Paul Mescal y Josh O’Connor pasaron de ser actores prometedores a convertirse en estrellas. ¿Cómo lograste mantenerlos a bordo del proyecto?

Durante la pandemia nos hicimos muy buenos amigos, y ambos estaban absolutamente decididos a hacer esta película conmigo. Yo les iba informando de las novedades al respecto, y les prometía que faltaba cada vez menos para empezar a rodar. Entretanto, nuestras posibilidades de rodarla iban disminuyendo por sus otros compromisos; Paul tuvo que rodar Gladiator 2, y Josh tuvo que rodar Rivales. Fue un golpe de suerte que al final el calendario abriera una ventana para la película. Sé que los dos tendrán carreras llenas de triunfos, y me siento profundamente agradecido de haber coincidido profesionalmente con ellos en este momento de sus vidas para beneficiarme de su talento, su pasión y su generosidad.

Cuando se anunció por primera vez el reparto de tu película, inevitablemente se reabrió el debate sobre si los actores heterosexuales deberían interpretar personajes gays. ¿En algún momento tuviste dudas en ese sentido?

Ninguna. He hecho muchas películas y una serie de televisión que trataban distintos tipos de sexualidades, y nunca he pensado el reparto en esos términos. Nunca le diría a una mujer: «No eres madre, ¿cómo vas a interpretar a una madre?». Me parece que alimentar ese debate perjudica la creatividad y, francamente, lo considero algo absurdo.

El lenguaje visual de The History of Sound

El metraje de The History of Sound se nutre de magníficos paisajes rurales. ¿Puedes hablar del lenguaje visual de la película?

En cierto modo, la película rinde tributo a cierto tipo de cine estadounidense de los 90, esas grandes epopeyas románticas fascinadas por los paisajes, como Leyendas de pasión, El río de la vida y El paciente inglés. Eran muy frecuentes en la cartelera durante los años en los que crecí en Sudáfrica, justo después del fin del apartheid, por lo que mi idea de EEUU y del cine en general procede en buena medida de esas referencias. Hoy, ese tipo de películas ya no se hacen, porque la lógica financiera de la industria ya no lo permite.

La película no es un musical, pero se expresa a través de la música…

La música explica nuestras vidas. Siempre hemos compartido canciones para expresar quiénes somos y lo que sentimos, desde que las recopilábamos en un casete para regalárselo a quien nos gustaba. Las parejas suelen tener una canción que consideran suya, porque su letra define el amor mutuo que se profesan. La música y el sonido nos conectan con nuestra memoria y los unos con los otros.

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