El actor siente una fuerte conexión con el hombre y el superhéroe, y en Spider-Man: Brand New Day ayudó a hacerlo más realista. Empezando por el traje…
Tom Holland (Londres, 30 años) se calza el traje del Hombre Araña por séptima vez en Spider-Man: Brand New Day, dirigida por Destin Cretton, y que supone un reinicio para el personaje, porque nadie recuerda al superhéroe más querido de Nueva York. Hablamos con él.
¿Qué podemos esperar de Spider-Man: Brand New Day?
Es la película más emotiva y madura de toda la franquicia hasta ahora. La historia explora el viaje de los jóvenes descubriendo su propia identidad, con algunas de las mejores escenas de acción de toda la saga.
¿La trama continúa donde terminó No Way Home?
Retomamos la historia justo en la difícil decisión que tomé al final de No Way Home. Esta película es más oscura, con un enfoque más clásico y decisiones narrativas importantes. En vez de tanto estudio, rodamos en localizaciones reales para las secuencias de acción.

¿Cuál sería el cambio más significativo respecto a lo que hemos visto hasta ahora?
Se aleja de las batallas multiversales en favor de un tono más radical y urbano. Peter se mostrará más violento, basándose en un instinto primario de supervivencia y autodefensa.
¿Es cierto que ayudaste a diseñar el nuevo traje?
Sí, porque siento que está conectado con la esencia del personaje que interpreto. Colaboré con el equipo de diseño, aportando un enfoque realista. Sugerí incorporar elementos inspirados en los trajes que usaron Tobey Maguire y Andrew Garfield antes que yo. También incluir detalles sutiles, como la telaraña en relieve y un logotipo de araña más grande y clásico. Quería influir tanto en la estética del traje como en la narrativa emocional de la película, porque esta historia representa un verdadero nuevo comienzo para mi personaje.
Parece sentirse muy conectado con el personaje de Spider-Man, casi como si fuera su alter ego…
Me siento profundamente conectado con Spider-Man porque, literalmente, crecí con él desde los 20 años, hasta el punto de que sentía que Peter Parker era uno de mis mejores amigos. Me identifico mucho con su entrañable torpeza, así como con su vulnerabilidad y la experiencia compartida de encontrarme de repente en el centro de atención.
Nunca me quejaré de la fama, porque te ayuda a sacar adelante los proyectos en los que crees, pero también conlleva una situación de mucha presión que puede poner tu vida patas arriba. Yo era un actor joven relativamente desconocido cuando me eligieron para unirme al Universo Cinematográfico de Marvel y me hice tan popular en todo el mundo. Del mismo modo, Peter Parker tiene que lidiar con la responsabilidad de ser un superhéroe.
Por eso preferí no ser un héroe perfecto, sino que, como actor, opté deliberadamente por realzar la inocencia, la impulsividad e incluso la fragilidad típicas de un adolescente que se ve obligado a enfrentarse a situaciones abrumadoras. Quiero tanto a Peter que lo protejo y hago escuchar mi voz ante el equipo creativo, porque me importa que tenga el mejor desarrollo posible.