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Crítica de ‘Tres de más’: una comedia para reconciliarse con la vida que nunca quisiste

Una comedia familiar que aprovecha una premisa fantástica para hablar de la maternidad y la paternidad desde el humor, sin olvidarse de quienes simplemente buscan pasar un buen rato en el cine.

¿Qué ocurriría si, de la noche a la mañana, despertaras con una vida completamente distinta a la que habías elegido? Esa es la premisa de Tres de más, la nueva comedia de Mar Olid, que recurre a un elemento fantástico para imaginar una realidad alternativa en la que Julia y Ernesto, una pareja convencida de que no quiere tener hijos, despierta convertida en una familia numerosa sin entender cómo ha llegado hasta allí. Conviene, eso sí, no confundir su propuesta con una historia de intercambio de cuerpos: el punto de partida sirve para explorar, desde el humor, cómo cambian las prioridades cuando la vida da un giro inesperado.

Uno de sus mayores aciertos está en el reparto protagonista. Kira Miró y Salva Reina, pareja también fuera de la pantalla, consiguen que esa circunstancia quede en segundo plano. Ambos aprovechan la complicidad que existe entre ellos para construir una pareja con identidad propia, poniendo su química al servicio de la ficción y muy lejos de interpretarse a sí mismos. Junto a ellos, el trío infantil formado por Adriana Bidae, Luna Fulgencio e Ian Cortegoso. Fulgencio, a pesar de su edad, es ya un rostro más que habitual del cine familiar, sin embargo, aunque con intervenciones muy corales,  esta vez es el pequeño Ian quien termina robándose la atención del público. Tras dejar intuir su potencial en Un hijo, confirma aquí un talento natural del que solo queremos ver más de esta incipiente carrera. 

No todo mantiene el mismo nivel. Los personajes secundarios tienen un peso casi ornamental y algunas de sus apariciones desentonan con el tono que la película establece en su historia principal, como si determinados gags respondieran a una comedia distinta. Son pequeños tropiezos que restan algo de cohesión al conjunto, aunque no llegan a empañar el resultado.

Mar Olid encuentra el tono adecuado para que Tres de más trascienda la estrecha etiqueta de la comedia familiar. Sin renunciar a un humor accesible ni a situaciones pensadas para los más pequeños, la directora construye una película capaz de conectar también con el público adulto, apoyándose en un conflicto reconocible y en una mirada cercana a las distintas formas de entender la familia.

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